Karen Franjola habla sobre su primer show en México, su nuevo álbum, “Cuánto más” y la ironía que atraviesa su indie pop.
La cantautora chilena llegará por primera vez a México para participar en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical mientras prepara un nuevo disco de siete canciones donde el indie pop se acerca al rock y la electrónica.
Artista: Karen FranjolaOrigen: Santiago de Chile Estilo: indie pop / pop alternativoLanzamiento reciente: “Cuánto más”Presentación en México: 22 de septiembre de 2026 Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical
Karen Franjola encontró la composición por accidente y terminó encontrándose a sí misma
No todos los caminos hacia la música comienzan con una certeza.
Karen Franjola sabía que quería permanecer cerca de ella, pero durante mucho tiempo no tuvo completamente claro desde dónde.
Había tocado piano durante su infancia y posteriormente ingresó a estudiar canto. El problema fue que aquella primera elección académica no funcionó como esperaba. Frente a la posibilidad de abandonar la universidad, encontró una alternativa en la misma institución: composición.
Nunca había compuesto formalmente.
Se cambió de carrera.
Y algo hizo clic.
“Llegué por un chiripazo”, recuerda.
Lo que comenzó como una solución improvisada terminó revelándole una capacidad que todavía no conocía. Descubrió que tenía ideas, melodías y una manera propia de ordenar palabras. Una década después del comienzo formal de su proyecto en 2016, la composición ya no parece un accidente.
Es el lugar desde el que Karen entiende el mundo.
Canciones que aparecen casi completas
Franjola no tiene una fórmula demasiado rígida para escribir.
De hecho, reconoce que continúa sin sentir que haya resuelto completamente el misterio del proceso creativo.
Pero existe un patrón.
Melodía y letra suelen aparecer al mismo tiempo. Una idea comienza a desarrollarse y, si la conexión ocurre, la estructura principal de la canción puede terminar el mismo día.
No acostumbra trabajar durante semanas sobre una misma pieza.
“Casi todas mis canciones han salido como de una”, explica.
Eso también implica aceptar que la inspiración no siempre llega cuando uno quiere.
Karen puede pasar tiempo esperando esa sensación donde, como describe, “algo pasa en el cerebro” y la canción comienza a revelarse.
Puede parecer una metodología poco controlable, pero también protege cierta espontaneidad.
La canción nace antes de que exista demasiado tiempo para corregirla hasta quitarle aquello que la hizo especial.
Reírse un poco de las desgracias
Si existe algo que atraviesa la escritura de Karen Franjola es la ironía.
No necesariamente porque todas sus canciones busquen provocar una carcajada, sino porque el humor funciona como una manera de observar situaciones incómodas sin negar que siguen siendo dolorosas.
“Es como reírse de las desgracias que le pasan a uno”, explica.
La propia artista reconoce una personalidad que puede ser algo enojona y encuentra una conexión natural entre esa intensidad, el humor negro y las letras que escribe.
“No hay mucha careta ahí”.
Una de las representaciones visuales más claras de esa identidad apareció en No se me da, EP publicado en 2023.
En la portada, Karen aparece sosteniendo un enorme brócoli como si se tratara del ramo de flores tradicional de cualquier fotografía delicada de una cantautora.
La imagen comenzó precisamente con esa intención.
Quería algo bonito.
Pero no demasiado correcto.
Su colaboradora visual propuso reemplazar las flores por el vegetal y, repentinamente, la portada comenzó a parecerse mucho más a Karen: cuidada, colorida y ligeramente absurda.
El dossier de la artista deja ver que esa preocupación estética ha acompañado distintas etapas de su discografía, desde el EP homónimo de 2016 hasta trabajos como La Razón, A la situación, Vestido, No se me da, “Casa”, “Gol”, “Andai’ buscando la pena” y “Piso 3”.
Un disco sobre cosas normales que parecen canciones de desamor
“Cuánto más” abre el siguiente capítulo.
El sencillo será parte de un nuevo álbum de siete canciones que Karen espera publicar a principios de diciembre.
El material pudo desarrollarse después de que la artista obtuviera un fondo en Chile destinado a financiar la grabación del proyecto.
Sonoramente, la intención es avanzar.
Karen habla de una producción más madura, mayor presencia de elementos electrónicos y una cercanía más evidente con el rock sin abandonar su relación con el indie pop.
Pero quizá la parte más interesante está en las letras.
El disco toma situaciones completamente cotidianas y las disfraza de conflictos sentimentales.
Una canción, por ejemplo, nació de algo tan específico como la dificultad de sacar a pasear a su perra porque es reactiva y ladra demasiado.
Escuchada fuera de contexto podría parecer una composición profundamente triste sobre una relación que no funciona.
Pero debajo está simplemente Karen intentando salir con su mascota.
Esa dualidad representa muy bien su forma de escribir.
Tomar algo ordinario.
Estirarlo.
Cubrirlo de melodrama.
Y permitir que el público construya otro significado.
“A la situación” es Karen; “Casa” es su proyecto
Cuando le preguntamos qué canción serviría para conocerla personalmente y cuál utilizaría para explicar su propuesta artística, Karen encontró dos respuestas diferentes.
Para entender a la persona elegiría “A la situación”.
Para comprender su proyecto, “Casa”.
Esta última apareció en 2024 y, para ella, reúne buena parte de los elementos que actualmente reconoce como propios dentro de su música.
La distinción resulta interesante.
Una canción puede revelar perfectamente a quien la escribió sin necesariamente explicar todo su universo artístico.
Y un proyecto puede haber crecido tanto que su mejor carta de presentación ya no sea la obra más confesional.
Esa evolución también está presente en su próxima visita a México.
Diez años de canciones dentro de un show corto
Karen Franjola llegará por primera vez a México para participar el 22 de septiembre en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.
Su selección llegó en el segundo intento.
Había enviado su proyecto durante la convocatoria del año anterior y no quedó seleccionada. Cuando una amiga volvió a compartirle la postulación, decidió intentarlo nuevamente.
Esta vez sí.
Aunque casi no se entera.
El mensaje que confirmaba su participación terminó perdido y el proceso posterior ocurrió rápidamente. En aproximadamente un mes pasó de descubrir que había sido seleccionada a preparar su primer viaje a México.
El show será breve, pero la intención es recorrer diez años.
Canciones de 2016 convivirán con piezas intermedias y con material perteneciente a esta nueva etapa.
Será también una oportunidad para observar cuánto cambió la compositora que inicialmente trabajaba principalmente desde la intuición.
Karen reconoce que en sus primeras canciones tenía menos conocimientos de armonía y teoría. Escribía siguiendo aquello que simplemente le sonaba bien.
Hoy esas herramientas tienen una presencia mayor.
Pero la intuición no desapareció.
La teoría amplió el vocabulario; no reemplazó la voz.
Indie, pero también orgullosamente pop
Karen se describe como una artista indie.
Pero rápidamente agrega algo:
le encanta el pop.
La aclaración parece pequeña, aunque también rompe con una vieja necesidad dentro de ciertos circuitos alternativos de alejarse de cualquier cosa que pueda parecer demasiado accesible.
Para ella, ambos mundos pueden coexistir.
El proyecto puede sostener una sensibilidad independiente, trabajar desde la composición y conservar una identidad particular sin sentir vergüenza de las melodías pegajosas o de las estructuras provenientes del pop.
Su dossier la describe precisamente desde esa evolución: una cantautora que comenzó explorando el formato canción y ha avanzado hacia la combinación de sonidos modernos y urbanos sin perder el protagonismo de las melodías y armonías vocales.
La Karen adolescente quizá pensaría que todo es demasiado cursi
Al imaginar una conversación con su versión de 12 o 13 años, Karen cree que la primera reacción sería sorpresa.
Aquella adolescente probablemente no podría creer que terminó convirtiéndose en compositora.
Después vendría el juicio musical.
Porque aquella Karen era bastante más emo y rockera.
Su obra anterior quizá le parecería un poco cursi.
Pero algo está cambiando.
El nuevo álbum incorpora más rock y electrónica, acercándose paradójicamente a los sonidos que emocionaban a esa versión adolescente.
Si tuviera que enseñarle una canción que ya existe, escogería “Cuánto más”.
Es una manera bonita de medir una década.
No preguntarse solamente cuánto mejor aprendiste a producir o cuántas canciones publicaste.
Preguntarte si la persona que soñaba con hacer música reconocería algo de sí misma dentro de aquello que finalmente lograste.
Una primera vez en México
El concierto del 22 de septiembre tendrá entonces varias primeras veces dentro de la misma noche.
Será el debut mexicano de Karen.
Su participación en un encuentro iberoamericano.
La oportunidad de mostrar una década de canciones en pocos minutos.
Y un adelanto de la artista que está intentando convertirse en este momento.
Quizá esa historia también conserve algo del “chiripazo” con el que comenzó todo.
Una carrera universitaria que no salió como esperaba.
Otra elegida casi por necesidad.
Una capacidad que estaba ahí sin que ella lo supiera.
Diez años de canciones después, Karen Franjola continúa sin tener una técnica infalible para enfrentarse a la hoja en blanco.
Tal vez no la necesita.
Porque su música parece funcionar mejor cuando acepta la contradicción.
Lo triste puede dar risa.
Un brócoli puede reemplazar un ramo de flores.
Una canción sobre una mascota puede parecer una ruptura devastadora.
Y un accidente puede terminar convirtiéndose en vocación.

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