Miki Deb habla sobre Laberintos, “Mi cabello, mi alma”, su próximo EP Soma y su presentación del 22 de septiembre en EIMIM.
La cantautora argentino-mexicana habla sobre Laberintos, la inspiración detrás de “Mi cabello, mi alma”, su próximo EP Soma y una evolución artística donde la libertad comienza precisamente al dejar de intentar caber dentro de un molde.
Artista: Miki DebProyecto: Música alternativa / electrónica experimental / trip hop / downtempo / R&B / world musicMaterial reciente: LaberintosSencillo 2026: “Mi cabello, mi alma”Presentación: 22 de septiembre de 2026Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria de la MúsicaHora: 6:00 p. m.
Miki Deb entendió que evolucionar también significa parecerse cada vez más a una misma
Un laberinto puede construirse para perder a alguien.
Pero también puede obligarnos a avanzar hasta encontrar aquello que estaba escondido en el centro.
En el caso de Miki Deb, esa imagen sirve para hablar de algo más amplio que un disco.
Su música ha sido durante los últimos años una búsqueda constante de identidad.
Sonidos orgánicos frente a máquinas.
Naturaleza frente a estructuras artificiales.
Vulnerabilidad cubierta por una armadura.
Luz y oscuridad coexistiendo dentro de la misma imagen.
“Cada vez soy más yo en mi música”, explica durante la conversación.
La frase resume una evolución que comenzó mucho antes de Laberintos, atraviesa canciones como “Sonámbula”, “Colores” y “Mi cabello, mi alma”, y continuará próximamente con Soma, un nuevo EP que Miki ya se encuentra terminando.
Pero antes llegará una parada importante.
El próximo 22 de septiembre presentará su proyecto en formato full band dentro del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria de la Música, donde además estrenará canciones que todavía no han sido publicadas.
Antes de la música estuvieron el juego y la imaginación
Miki recuerda haber cantado desde pequeña.
También inventaba canciones.
Nombres artísticos.
Jugaba con la idea de construir personajes y sentía una conexión temprana con la danza.
La decisión de convertir todo aquello en un proyecto profesional apareció más tarde.
Después de terminar la preparatoria comenzó a estudiar canto y posteriormente ingresó a la Sociedad de Autores y Compositores de México.
Pero su formación nunca permaneció encerrada exclusivamente dentro de la música.
También llegaron la actuación, el cine y la producción audiovisual.
Durante un tiempo intentó convivir con todas esas posibilidades.
Hasta comprender que no podía hacerlo todo simultáneamente.
La música era el centro.
Eso no significó abandonar lo aprendido.
Una artista que piensa las canciones también como imágenes
Su paso por la actuación y los medios audiovisuales terminó transformándose en una ventaja.
Miki comenzó a comprender un proyecto artístico como algo más amplio que una grabación.
La fotografía.
El vestuario.
La escena.
La actuación.
El movimiento.
Todas esas disciplinas podían construir significado alrededor de una canción.
Su presskit define precisamente su propuesta como una fusión entre trip hop, chillout, downtempo, electrónica experimental, R&B y world music donde existe un contraste permanente entre “lo orgánico y lo artificial, lo tradicional y lo electrónico, la luz y la oscuridad”.
Por eso su universo visual no funciona como simple decoración.
Forma parte del relato.
Del surrealismo a David Lynch: aprender a traducir imágenes en sonido
Cuando se le pregunta por sus influencias, Miki no responde únicamente con músicos.
Aparecen el surrealismo.
David Lynch.
Luis Buñuel.
Literatura.
Pintura.
Naturaleza.
La vida cotidiana.
Para ella, la inspiración puede comenzar dentro de cualquier lenguaje siempre que exista algo suficientemente poderoso como para trasladarse hacia otro.
Uno de los ejemplos más recientes es “Mi cabello, mi alma”.
La canción encontró parte de su origen en La cabellera andante, ensayo de Margo Glantz donde el cabello aparece atravesando literatura, religión, poesía, pintura y mitología.
Miki tomó esa idea y comenzó a preguntarse qué significa ese elemento aparentemente cotidiano dentro de nuestra identidad.
El resultado no es una adaptación del libro.
Es una conversación con él.
“Mi cabello, mi alma”: cuando una obra provoca otra
La relación demuestra también una característica importante dentro de la escritura de Miki.
No todas las canciones necesitan comenzar con una experiencia autobiográfica directa.
Una idea externa puede funcionar como detonador.
Un libro.
Una pintura.
Una escena.
Algo observado en otra persona.
Después, la artista lo atraviesa con su propia sensibilidad.
“Mi cabello, mi alma” será además una pieza particular dentro de su discografía porque, aunque funciona como puerta hacia una nueva etapa, no formará parte de Soma.
Es un sencillo independiente.
Pero emocional y estéticamente comienza a abrir el camino.
“Laberintos”: vulnerabilidad con armadura
La portada de Laberintos contiene buena parte de las obsesiones de Miki Deb.
Una mujer aparece prácticamente desnuda sobre una estructura, pero partes de su cuerpo están protegidas mediante piezas metálicas.
La contradicción es intencional.
Vulnerabilidad.
Defensa.
Exposición.
Fortaleza.
Alrededor existen montañas, un búho, cactus y una arquitectura que transforma la imagen en algo cercano a un escenario onírico.
El artwork fue trabajado junto a Ian Mendoza, y Miki buscaba construir visualmente el mismo choque que existe dentro del material sonoro.
Naturaleza y artificio.
Día y noche.
Espiritualidad y cuerpo.
La propia fotografía del presskit profundiza en esa estética: Miki aparece como una figura central dentro de un paisaje imposible, acompañada por un búho y envuelta parcialmente en metal y telas blancas.
El búho, el cactus y aquello que ocurre debajo de la superficie
Cada elemento tiene una función.
El búho aparece relacionado con la noche.
Los sueños.
El inconsciente.
Aquello que permanece oculto mientras estamos despiertos.
El cactus contiene otra contradicción.
Puede parecer agresivo.
Lleno de espinas.
Preparado para defenderse.
Pero esa dureza exterior existe precisamente porque hay algo vulnerable que necesita ser protegido.
Miki encuentra ahí una representación personal.
La fortaleza no elimina la fragilidad.
En ocasiones nace de ella.
¿Dónde está Miki dentro del laberinto?
Una de las preguntas más interesantes de la conversación aparece al observar la portada.
¿La figura está al comienzo?
¿Está en la salida?
¿Está en el centro?
Miki permite que la ambigüedad permanezca.
Y quizá ésa sea la mejor respuesta.
Porque Laberintos habla precisamente de la búsqueda.
No necesariamente de encontrar una conclusión definitiva.
El álbum se aproxima a lo espiritual, al inconsciente y a la necesidad de atravesar caminos internos para descubrir algo sobre nosotros mismos.
Pero ninguna salida es permanente.
Después aparece otro laberinto.
De “Laberintos” hacia “Soma”
Ese nuevo recorrido ya comenzó.
Miki Deb trabaja actualmente en Soma, su próximo EP.
El material se encuentra prácticamente terminado.
Ya realizó la sesión correspondiente a la portada y al universo visual, mientras la producción de una de las canciones continúa en proceso.
También prepara un videoclip.
Todavía no conocemos completamente ese nuevo mundo.
Pero algunas de sus canciones tendrán su primera vida pública antes incluso de llegar a plataformas.
El 22 de septiembre serán interpretadas dentro de su showcase.
Un setlist construido como recorrido por diferentes versiones de sí misma
Para su participación en el encuentro, Miki decidió no concentrarse exclusivamente en lo nuevo.
El concierto funcionará como una pequeña retrospectiva.
Habrá material de Sonámbula, su primer EP.
Canciones de Laberintos.
Sencillos publicados entre diferentes etapas.
Y piezas inéditas pertenecientes a Soma.
La intención es mostrar evolución sin borrar el pasado.
Algo especialmente importante para una artista cuya transformación no consiste en renegar de aquello que hizo anteriormente.
“Cada etapa cumplió su función”.
Las primeras canciones continúan perteneciendo a Miki.
Pero hoy posee más herramientas para acercarse exactamente al sonido que imagina.
Cada vez más libre
Cuando compara las canciones de 2020 con aquello que escribe actualmente, la palabra que aparece constantemente es libertad.
Hay mayor claridad.
No solamente técnica.
También personal.
“Cada vez encuentro con más facilidad la manera de expresar exactamente lo que quiero expresar”.
Eso modifica la escritura.
La manera de cantar.
La presencia escénica.
La producción.
Incluso la seguridad para tomar decisiones que quizá años atrás habría descartado por miedo a ser demasiado extrañas.
La evolución artística termina funcionando entonces como espejo de una transformación humana.
Uno descubre cosas.
Elimina algunas.
Conserva otras.
Y reconstruye constantemente la idea de quién es.
La industria necesita espacios donde las mujeres también puedan encontrarse
Esa misma búsqueda explica su interés por participar en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria de la Música.
Miki ya conocía el proyecto.
Había intentado formar parte de ediciones anteriores sin ser seleccionada.
Este año volvió a postular.
Y quedó.
No observa el encuentro únicamente como oportunidad para cantar.
También quiere asistir a talleres, conferencias y conocer a otras mujeres trabajando dentro del mismo ecosistema.
Porque la visibilidad importa.
Pero la comunidad también.
Especialmente dentro de una industria donde buena parte de las carreras independientes se construyen a partir de conexiones, alianzas y personas que deciden abrir oportunidades unas para otras.
La adolescente que necesitaba escuchar “Colores”
Cuando Miki imagina llevar su música hacia atrás en el tiempo y presentársela a la adolescente que fue, cree que estaría orgullosa.
Dos canciones aparecen inmediatamente.
“Sonámbula”.
Y “Colores”.
Esta última contiene una idea que probablemente aquella adolescente necesitaba escuchar:
puedes ser diferente sin pedir disculpas.
No necesitas entrar en una caja.
No necesitas acomodarte a un molde para resultar válida.
La identidad puede construirse precisamente desde aquello que no encaja.
“Colores” habría representado una especie de permiso.
Una artista que no quiere entrar en una sola categoría
Esa misma filosofía continúa siendo visible en el proyecto actual.
Miki Deb puede aproximarse al trip hop.
A la electrónica.
Al R&B.
A sonidos atmosféricos.
A elementos tradicionales.
A imágenes surrealistas.
A literatura.
A performance.
Intentar resumir todo dentro de una sola palabra probablemente reduciría aquello que vuelve interesante su obra.
La coherencia aparece en otro lugar.
En los contrastes.
En la búsqueda espiritual.
En la presencia de lo femenino.
En los paisajes donde algo aparentemente artificial convive con una naturaleza que nunca desaparece completamente.
Llegar al centro sólo para descubrir otro camino
Durante varios años, Miki Deb parece haber construido distintos laberintos.
Primero para descubrir que quería hacer música.
Después para encontrar una voz.
Luego para comprender qué elementos visuales necesitaba alrededor de ella.
Ahora se prepara para Soma.
Otro espacio.
Otro lenguaje.
Otra versión de sí misma.
Pero algo cambió.
Quizá ya no necesita encontrar una salida definitiva.
Porque comprendió que el verdadero avance consiste en poder mirar cada nueva canción y reconocerse un poco más.
Miki sigue atravesando el laberinto.
La diferencia es que ahora conoce mejor a la persona que camina dentro de él.

SIGUENOS
PARA ENTERARTE DE MAS COSAS DEL MEDIO DEL ENTRETENIMINETO Y ESTAR AL EN MAYOR CONTACTO CON NOSOTROS TE DEJAMOS ACA NUESTRAS REDES SOCIALES