¡Azúcar! en Teatro Sergio Magaña reunirá salsa, jazz latino y vinilos en una listening party de Jazz en las Rocas este 23 de julio. Jazz en ...

¡Azúcar! en Teatro Sergio Magaña reunirá salsa, jazz latino y vinilos en una listening party de Jazz en las Rocas este 23 de julio.



Jazz en las Rocas presenta una listening party dedicada al diálogo histórico entre la salsa, el jazz latino y la cultura del vinilo

📍 23 de julio de 2026 – Teatro Sergio Magaña, CDMX
🎟️ Venta general: boletos disponibles en Not A Bot y Passline


La música también tiene sus puntos de encuentro, esos momentos donde dos caminos distintos terminan reconociéndose como parte de una misma raíz. Ese será el espíritu de ¡Azúcar! en Teatro Sergio Magaña, la nueva listening party de Jazz en las Rocas que llegará el próximo 23 de julio para explorar la estrecha relación entre la salsa y el jazz, dos géneros que han marcado profundamente la historia musical del siglo XX.


Bajo el título completo ¡Azúcar! Cuando la salsa se encontró con el jazz, el podcast Jazz en las Rocas propone una experiencia que va más allá de escuchar canciones conocidas. La sesión buscará reconstruir el contexto histórico, cultural y sonoro que permitió el nacimiento de uno de los diálogos musicales más poderosos del continente: el encuentro entre los ritmos afrocaribeños, la ciudad de Nueva York y el lenguaje improvisatorio del jazz.


Al frente de esta experiencia estarán Jordi Funtanet y Adrián Barreto, quienes guiarán al público a través de una selección de grabaciones en vinilo, relatos históricos y momentos clave para entender cómo la salsa y el jazz comenzaron a influirse mutuamente hasta abrir paso al jazz latino.


¡Azúcar! en Teatro Sergio Magaña: una escucha con historia, ritmo y vinilo

Lo interesante de ¡Azúcar! en Teatro Sergio Magaña es que no se plantea como una conferencia tradicional ni como una simple reproducción de discos. Su formato propone escuchar con atención, detenerse en los detalles, comprender el origen de ciertos arreglos, reconocer los puentes entre géneros y descubrir cómo cada sonido forma parte de una historia mucho más amplia.


La salsa y el jazz desarrollaron identidades propias, pero comparten una conexión profunda marcada por la diáspora africana, el Caribe y Nueva York. Desde las primeras descargas afrocubanas hasta el desarrollo del son cubano, pasando por el encuentro entre músicos caribeños y jazzistas en Estados Unidos, esta listening party buscará mostrar cómo ambos lenguajes se transformaron mutuamente.


Figuras como Machito, Tito Puente y Dizzy Gillespie forman parte esencial de esta historia. Sus aportaciones ayudaron a redefinir la relación entre ritmo, improvisación y tradición, generando un intercambio cultural que modificó para siempre la música popular. En esa conversación nacieron nuevas formas de entender el baile, la percusión, los metales y la libertad interpretativa.


El título de la sesión, ¡Azúcar!, no sólo remite a una expresión inseparable de la historia salsera, sino también a la energía vital de un género que convirtió la celebración, la resistencia y la identidad en lenguaje musical. En diálogo con el jazz, esa fuerza encontró nuevas posibilidades armónicas, nuevas rutas de improvisación y una dimensión sonora que sigue influyendo a músicos de distintas generaciones.


Esta nueva edición de Jazz en las Rocas también confirma el valor de las listening parties como espacios para escuchar de otra manera. En tiempos donde la música suele consumirse rápido, fragmentada y de fondo, este formato invita a recuperar el acto de sentarse frente a un disco, entender su contexto y dejar que cada grabación revele algo más que una melodía.


Los boletos para ¡Azúcar! Cuando la salsa se encontró con el jazz tienen un costo de $225 pesos y se encuentran disponibles a través de Not A Bot y Passline.


Porque hay discos que no sólo se bailan: también se estudian, se heredan y se celebran. Y esta vez, la historia de la salsa y el jazz volverá a girar sobre vinilo en el corazón de la Ciudad de México.

VIGO Bajo el cielo de París presenta el sexto sencillo de Dopamina, una canción de pop-soul latino con alma jazzística y cinematográfica. El...

VIGO Bajo el cielo de París presenta el sexto sencillo de Dopamina, una canción de pop-soul latino con alma jazzística y cinematográfica.


El dúo mexicano revela el sexto sencillo de Dopamina, su próximo álbum, con una historia cargada de pop-soul, jazz y sensualidad cinematográfica

Hay canciones que no sólo se escuchan: se imaginan con neblina, luces bajas y una calle húmeda después de medianoche. “Bajo el cielo de París”, el nuevo sencillo de VIGO, pertenece a esa categoría. El dúo mexicano presenta el sexto adelanto de Dopamina, su próximo álbum, con una pieza que apuesta por la narrativa, la sofisticación sonora y una atmósfera donde la música y el deseo parecen caminar de la mano hasta la orilla del Sena.


Formado por Denisse y Fernando, VIGO ha construido una identidad dentro de la escena independiente mexicana a partir de una idea clara: convertir las emociones cotidianas en experiencias musicales con una fuerte carga visual. En “Bajo el cielo de París”, esa búsqueda alcanza una de sus facetas más elegantes, mezclando pop-soul latino, soul contemporáneo, R&B en español e influencias retro con una sensibilidad profundamente cinematográfica.


La canción está construida sobre un compás de 3/4, elemento que le da un movimiento particular, casi de vals nocturno. A partir de ahí, VIGO desarrolla una producción envolvente con bajo cálido, batería orgánica, arreglos de metales y un solo de guitarra que eleva el clímax emocional del tema. Todo sucede como si la canción fuera una escena: primero la tensión, luego la admiración, después el deseo.


“Bajo el cielo de París”: VIGO y el romance como película sonora

El universo narrativo de “Bajo el cielo de París” está inspirado en el París jazzístico de finales de los años cincuenta y en la leyenda de Miles Davis durante su estancia en la ciudad. La historia sigue a una joven crítica musical que entra al legendario Club Saint-Germain, ubicado en la Rue Saint-Benoit, con una intención clara: escribir la reseña que confirme la decadencia de un trompetista estadounidense cuya mejor época, según la prensa, ya quedó atrás.


Pero la música desmonta cualquier prejuicio. Nota tras nota, el juicio se transforma en fascinación; la fascinación, en deseo. Cuando el bar cierra, ambos personajes caminan por las calles de París hasta el río Sena, donde la tensión acumulada termina en un beso apasionado. Más que una canción romántica, “Bajo el cielo de París” funciona como un pequeño cortometraje sonoro sobre lo inesperado: ese instante en el que alguien llega dispuesto a destruir una historia y termina formando parte de ella.


Con este lanzamiento, VIGO reafirma su intención de construir canciones que trasciendan el formato tradicional del pop. Dopamina, su próximo álbum, se perfila como un proyecto donde cada sencillo explora distintas emociones humanas desde una propuesta elegante, contemporánea y visualmente cuidada.


En los últimos meses, el dúo ha fortalecido su presencia dentro de la escena independiente mexicana con presentaciones en festivales como Sonorama México, además de compartir escenario con artistas como Arde Bogotá y Kinky. También han llevado su música a espacios internacionales como el T-Mobile Arena de Las Vegas, ampliando el alcance de una propuesta que no busca sonar masiva a cualquier costo, sino construir un universo propio.


“Bajo el cielo de París” es una canción para quienes todavía creen que el pop puede ser narrativo, que el romance puede tener misterio y que una melodía bien contada puede llevarnos a otra ciudad sin movernos del lugar. Bajo ese cielo inventado por VIGO, el deseo no grita: toca suave, espera su momento y termina dejando una escena imposible de olvidar.

Arde Bogotá Bigger Splash marca el inicio de una nueva etapa con un lanzamiento sorpresa presentado en Mad Cool, Cruïlla y BBK Live. La band...

Arde Bogotá Bigger Splash marca el inicio de una nueva etapa con un lanzamiento sorpresa presentado en Mad Cool, Cruïlla y BBK Live.


La banda española sorprendió en Mad Cool con una actuación secreta bajo el nombre de su nuevo sencillo

Hay bandas que anuncian una nueva etapa con una campaña tradicional. Y luego está Arde Bogotá, que decidió hacerlo a su manera: subiendo por sorpresa al escenario de Mad Cool bajo el nombre de Bigger Splash, el título de su nuevo sencillo. Más que un simple lanzamiento, la banda española convirtió la aparición inesperada en un gesto de identidad: el rock también puede tener misterio, juego y golpe escénico.


Lo que en un inicio parecía la presentación de una nueva propuesta terminó revelando a una de las agrupaciones más importantes del rock en español actual. Cuando Antonio, Dani, Jota y Pepe aparecieron sobre el escenario, la sorpresa se transformó rápidamente en euforia colectiva. No era un error de programación ni una coincidencia extraña: era Arde Bogotá jugando con su propio fenómeno.


La acción no se quedó únicamente en Mad Cool. Bajo el mismo seudónimo, la banda también se coló en otros festivales como Cruïlla y BBK Live, construyendo una narrativa que acompaña el lanzamiento de Bigger Splash y que confirma la ambición de esta nueva etapa.


“Bigger Splash”: el nuevo movimiento de Arde Bogotá

Con Bigger Splash, Arde Bogotá abre otro capítulo dentro de una trayectoria que ha crecido a una velocidad poco común. La canción llega después de Instrucciones, primer adelanto de su próximo material discográfico, producido por Joe Chiccarelli y grabado en los legendarios EastWest Studios, un espacio por donde han pasado algunas de las figuras más importantes de la música internacional.


Este nuevo sencillo funciona como una señal clara: la banda no está interesada en repetir fórmulas, sino en seguir ampliando el territorio emocional y sonoro que ha construido desde sus primeros lanzamientos. Hay algo especialmente coherente en que esta etapa arranque desde el escenario, porque si algo ha convertido a Arde Bogotá en fenómeno generacional es precisamente su directo.


Con más de 150 conciertos, sold outs continuos y presencia en grandes festivales de España, Latinoamérica y Estados Unidos, la agrupación ha demostrado que su fuerza no vive únicamente en las canciones, sino en la manera en que esas canciones se vuelven himnos cuando pasan por el cuerpo del público.


Formada en Cartagena por Antonio García, Pepe Esteban, Jota Mercader y Dani Sánchez, Arde Bogotá debutó en 2020 con el EP El tiempo y la actitud. Su primer álbum, La noche, publicado en 2021, alcanzó Disco de Oro y los posicionó como una de las bandas más prometedoras de la escena española. Más tarde, Cowboys de la A3 debutó en el número uno de ventas y obtuvo Doble Disco de Platino, consolidando su conexión con una generación que encontró en sus canciones una mezcla de vértigo, deseo, carretera y desvelo.


A lo largo de su camino, han colaborado con artistas como Enrique Bunbury y Dani Fernández, además de trabajar con productores como Carlos Raya y Alizz. También han recibido reconocimientos como el Ondas 2023, Premios Odeón y múltiples galardones de la Academia de la Música Española.


Pero más allá de los premios, las cifras o los festivales, Arde Bogotá parece entender algo fundamental: una banda de rock no solo se mide por lo que graba, sino por la tensión que provoca cuando aparece sin avisar y aun así todos saben que algo importante está ocurriendo.


Bigger Splash no es únicamente un nuevo sencillo. Es una declaración de movimiento. Una sacudida calculada. Un aviso de que Arde Bogotá no viene a ocupar el mismo lugar de siempre, sino a empujar un poco más los límites de su propio incendio.

Nicoletta Spinelli presenta Tesorito , un álbum debut que fusiona bossa nova, folk y balada ranchera para defender el amor sin miedo. La can...

Nicoletta Spinelli presenta Tesorito, un álbum debut que fusiona bossa nova, folk y balada ranchera para defender el amor sin miedo.

La cantautora mexico-brasileña convierte la bossa nova, la balada ranchera y el folk acústico en un puente entre dos culturas y una defensa del romanticismo sin reservas.

Artista: Nicoletta Spinelli
Álbum: Tesorito
Tipo de lanzamiento: Álbum debut
Fecha de lanzamiento: 28 de mayo de 2026
Número de canciones: 13
Géneros: Bossa nova, folk, canción acústica y balada ranchera
Colaboraciones: El David Aguilar
Disponibilidad: Plataformas digitales


Nicoletta Spinelli abre el corazón en “Tesorito”, su primer álbum

Enamorarse siempre implica perder una parte del control.


Quizá por eso, en una época obsesionada con establecer límites, evitar dependencias y proteger la propia estabilidad, el romanticismo comienza a parecer un acto de rebeldía. Entregarse con sinceridad supone aceptar que el amor también puede doler, desordenar y obligarnos a mostrar aquello que normalmente preferimos esconder.


Nicoletta Spinelli responde a ese miedo con Tesorito, su primer álbum.


A través de 13 canciones, la compositora mexico-brasileña construye un universo donde la bossa nova, la canción acústica, el folk y la balada ranchera se encuentran para celebrar la vulnerabilidad. No se trata de idealizar las relaciones ni de negar sus riesgos, sino de defender la posibilidad de amar sin vivir permanentemente a la defensiva.


“Quiero que se sienta como un abrazo”, explica Nicoletta. “Que puedan escucharlo con el corazón abierto y soltar un poco el miedo al amor”.


Tesorito es, en ese sentido, una invitación. A escuchar. A sentir. Y a recordar que amar a los demás no contradice el amor propio.


México y Brasil dentro de una misma canción

Nicoletta creció entre dos identidades culturales que atraviesan su manera de entender la música.

Por un lado, Brasil aparece mediante la bossa nova, la delicadeza de sus armonías y una escritura capaz de construir imágenes. Por otro, México se manifiesta en canciones que funcionan como cartas: declaraciones emocionales más directas, cercanas al bolero, la canción ranchera y la sensibilidad de compositores como Agustín Lara.

“En Brasil las letras te hacen visualizar una canción y en México son más como una carta de amor”, reflexiona.

Esa diferencia se convierte en el corazón creativo del álbum.

Nicoletta no intenta hacer que ambos lenguajes suenen idénticos. Aprovecha sus contrastes. La suavidad brasileña y el dramatismo mexicano se responden, formando una propuesta que puede ser íntima sin perder fuerza.

Entre sus referentes aparecen Antônio Carlos Jobim, Elis Regina, Agustín Lara y Chavela Vargas. Artistas que entendieron que una interpretación contenida puede cargar tanto peso emocional como una gran explosión vocal.

La canción que da nombre al disco resume esa búsqueda. “Tesorito” comienza desde una composición acústica y lentamente se transforma en una balada ranchera con ecos de mariachi. La ternura inicial crece hasta convertirse en una celebración abierta del amor.

Un disco que Nicoletta tuvo miedo de publicar

Aunque Tesorito representa el sueño de lanzar su primer álbum, Nicoletta reconoce que también existió miedo.

En una industria donde los sencillos parecen imponerse sobre los formatos largos, publicar 13 canciones puede sentirse como una apuesta incierta. ¿Alguien se detendrá a escuchar el disco completo? ¿Las canciones podrán sostener la atención dentro de una época marcada por el consumo inmediato?

La respuesta comenzó a llegar mediante mensajes de personas que recorrieron el álbum de principio a fin.

“Para mí eso es un regalo”, comparte.

No es sólo una cuestión de reproducciones. Escuchar un disco completo significa habitar temporalmente el mundo propuesto por un artista. En el caso de Tesorito, permite observar cómo las raíces mexicanas y brasileñas se alternan, se encuentran y terminan construyendo una identidad conjunta.

El orden de las canciones también responde a esa intención.

Nicoletta decidió comenzar con “¿Será amor, será?”, una composición cuya escritura vincula con Agustín Lara y el Cine de Oro mexicano. Después aparece una canción en portugués, creando desde el principio un recorrido que parte de México y se desplaza hacia Brasil.

El álbum entero funciona como ese viaje de ida y vuelta.

El perfeccionismo detrás de “Tesorito”

La ligereza que transmiten algunas canciones no significa que su creación haya sido sencilla.

El álbum está lleno de arreglos y detalles que obligaron a Nicoletta a enfrentarse con el perfeccionismo. Durante las sesiones de voces, llegó a exigirse demasiado cuando una nota no aparecía exactamente como la imaginaba.

La mezcla también implicó numerosas decisiones y revisiones. El ingeniero Nacho acompañó el proceso con paciencia hasta acercarse al sonido que Nicoletta tenía en la cabeza.

“Llegar a lo que imaginas puede ser muy retador”, reconoce.

La experiencia le permitió comprender que el perfeccionismo puede ayudar a cuidar una obra, pero también puede convertir el proceso en un espacio hostil. Por eso, una de las lecciones del álbum fue aprender a tratarse con mayor paciencia.

La cantautora no dejó de ser exigente.

Comenzó a preguntarse cómo construir sin castigarse.

Una compositora jardinera

Nicoletta se define como una creadora intuitiva.

Las canciones normalmente no aparecen dentro de un horario rígido ni responden a una planeación completamente estructurada. Pueden surgir en cualquier momento, a partir de una imagen, una emoción o una frase.

No trabaja como una arquitecta que conoce cada detalle antes de comenzar. Se parece más a una jardinera: observa cómo crece la idea y decide qué necesita conforme avanza.

Esa espontaneidad convive con el trabajo técnico posterior. Una canción puede nacer de manera inesperada, pero convertirla en una grabación requiere producción, arreglos, interpretación y muchas horas de decisiones.

En Tesorito, ese equilibrio permitió que la emoción inicial sobreviviera incluso dentro de composiciones musicalmente elaboradas.

Abrirse a otros sonidos

Nicoletta comenzó a trabajar profesionalmente en la música alrededor de los 19 años. Actualmente reconoce que su manera de escuchar ha cambiado casi tanto como su forma de componer.

En sus primeros años era más cerrada con ciertos artistas y géneros populares. Utiliza a Bad Bunny como ejemplo: antes rechazaba su música y ahora lo reconoce como un creador capaz de comunicar su verdad con enorme claridad.

Esa apertura la convirtió en una especie de esponja.

Ya no necesita realizar un ritual para encontrar inspiración. Puede descubrir una idea dentro de cualquier género, producción o artista. En lugar de proteger una identidad musical rígida, permite que nuevas referencias entren en su proceso.

La transformación no elimina sus influencias anteriores. Las amplía.

Tres puertas para entrar en “Tesorito”

Para quien quiera descubrir el álbum, Nicoletta propone tres canciones capaces de mostrar sus distintos rostros.

“Lero Lero” representa la celebración y el movimiento. “¿Será amor, será?” ocupa el territorio íntimo y romántico, como una canción pensada para dedicar. Finalmente, “Tesorito” concentra la raíz mexicana y una sensibilidad cercana a la canción de cuna.

Las tres piezas muestran que el disco no entiende el amor desde una sola emoción.

Puede ser fiesta.

Puede ser duda.

Puede ser refugio.

La adolescente rebelde y el café de Nueva York

Cuando Nicoletta imagina mostrarle el álbum a su versión de 15 años, cree que lo disfrutaría, aunque probablemente lo consideraría demasiado romántico.

En ese momento escuchaba a Bob Dylan, escribía canciones y se percibía a sí misma como una adolescente rebelde. Por eso, piensa que su tema favorito sería la composición en portugués del disco, la que sentiría más cercana a aquella búsqueda de algo diferente y “cool”.

Fue precisamente alrededor de esa edad cuando ocurrió uno de los momentos decisivos de su vida.

Nicoletta se escapó de casa mientras estaba en Nueva York y encontró un café con un micrófono abierto. Nunca había visto algo parecido. Entró, se anotó y después llamó a su madre para confesarle dónde estaba y pedirle que llevara su ukulele.

Subió al escenario y cantó en español frente a personas que, en su mayoría, no comprendían el idioma.

Aun así, la respuesta fue inmediata.

Ese día entendió que quería dedicarse a la música.

La escena parece extraída de una película: una adolescente escapando, un café inesperado, una canción y una audiencia desconocida. Pero detrás de la anécdota existe una certeza que continúa presente en Tesorito: la música puede conectarnos incluso cuando las palabras no son comprendidas por completo.

El amor como motor

La primera canción que Nicoletta escribió se llamaba “El amor” e incluía una frase que pedía no tenerle miedo.

Años después, el mismo mensaje reaparece como hilo conductor de su álbum debut.

La artista ha cambiado. Su forma de escuchar se amplió, sus procesos se profesionalizaron y su identidad musical encontró un puente entre México y Brasil. Sin embargo, el motor permanece.

El amor.

No como una respuesta sencilla.

No como una promesa de que nada saldrá mal.

Sino como la decisión de mantener el corazón abierto a pesar de todo.

En una época que nos enseña a desconfiar antes de sentir, Tesorito propone otra posibilidad: cuidar aquello que amamos sin convertir el miedo en la única forma de protegernos.

Porque algunos tesoros no se encuentran escondidos.

Se construyen cuando alguien decide entregarse.

Travis Birds y Enrique Bunbury presentan “Todo o Nada”, una colaboración sobre avanzar hacia lo desconocido y abrir una nueva etapa creativa...

Travis Birds y Enrique Bunbury presentan “Todo o Nada”, una colaboración sobre avanzar hacia lo desconocido y abrir una nueva etapa creativa.



La cantautora madrileña convierte una colaboración soñada en una declaración de intenciones que despide una etapa de su carrera y abre el camino hacia un universo musical completamente nuevo.

Artistas: Travis Birds y Enrique Bunbury
Sencillo: Todo o Nada
Lanzamiento: 2026
Producción: Cabra
Origen de la colaboración: España / Estados Unidos
Formato: Sencillo independiente
Próximo proyecto: Nuevo álbum de Travis Birds
Disponibilidad: Plataformas digitales


Travis Birds y Bunbury presentan “Todo o Nada”: elegir el camino propio aunque todavía no conozcas el destino

A veces el camino comienza precisamente en el momento en que aceptamos que no existe ninguna garantía. Cuando avanzar significa abandonar una etapa conocida sin tener todavía una imagen completa del lugar hacia el que nos dirigimos.


Desde esa tensión nace Todo o Nada, la colaboración entre Travis Birds y Enrique Bunbury.


La canción funciona como un punto de encuentro entre dos voces profundamente reconocibles, pero también como una frontera dentro de la trayectoria de la cantautora madrileña. No pertenece exactamente al universo de su anterior disco, Perro deseo, ni anticipa el sonido que definirá su próximo álbum.


Está situada en medio.


Es la pausa antes de dar otro paso.


“Marca un punto de inflexión entre de dónde vengo y a dónde voy”, explica Travis. “Es una declaración de intenciones”.


El título concentra esa postura: elegir sin medias tintas, apostar por una intuición y aceptar que algunas transformaciones sólo comienzan cuando dejamos de intentar controlarlas por completo.


Una colaboración nacida desde la admiración

El encuentro con Bunbury comenzó mucho antes de que existiera la canción.


Travis Birds escuchaba su música desde pequeña y lo reconoce como uno de los artistas que han acompañado distintas etapas de su vida. La posibilidad de colaborar apareció cuando Bunbury incluyó Perro deseo entre sus discos favoritos del año.


Hasta ese momento, Travis no sabía que él conocía su proyecto.


La noticia activó aquello que ha definido buena parte de su personalidad artística: los “pájaros en la cabeza”, esa capacidad de imaginar escenarios extraordinarios incluso cuando todavía parecen improbables.


“Pensé: ¿qué pasa si le escribo una canción y quizás quiere sumarse y completarla conmigo?”, recuerda.


Preparó un primer esbozo y lo hizo llegar a través de las oficinas de ambos artistas. Bunbury conectó con la propuesta y aceptó desarrollarla junto a ella.


La distancia obligó a que el proceso ocurriera de manera remota. Él se encontraba en Los Ángeles y no pudieron coincidir físicamente durante la composición, pero el intercambio fluyó con naturalidad.


Después eligieron a Cabra como productor, alguien con quien ninguno de los dos había trabajado anteriormente y cuya visión podía aportar una tercera identidad a la colaboración.


“Ha sido muy fácil trabajar con Enrique. Me lo ha puesto todo muy sencillo”, reconoce Travis.


“Todo o Nada” como punto de transición

Aunque el sencillo llega mientras Travis Birds trabaja en su próximo álbum, la canción no formará parte de él.


Durante la composición existió la posibilidad de integrarla, pero el nuevo disco comenzó a desarrollar una sonoridad distinta. En lugar de forzarla dentro de un universo al que ya no pertenecía, Travis decidió permitirle existir como una pieza independiente.


Esa decisión refuerza su significado.


Todo o Nada no necesita representar el futuro musical de la artista. Representa el valor necesario para dirigirse hacia él.


Es un registro del instante en que una persona comprende que debe moverse, aun cuando no pueda explicar todavía qué encontrará al otro lado.


La colaboración con Bunbury intensifica esa sensación. Su voz no aparece como un elemento promocional añadido, sino como parte de una conversación entre dos artistas que han convertido la singularidad en uno de los pilares de sus respectivas carreras.


Ambos habitan la canción desde lugares distintos, pero coinciden en la necesidad de defender la libertad creativa.


Los tiempos de Travis Birds frente a la velocidad de la industria

Desde la publicación de Año X en 2016 hasta Perro deseo en 2023, Travis Birds ha construido una discografía marcada por intervalos prolongados.


En una industria que exige lanzamientos constantes, sencillos consecutivos y presencia permanente en plataformas, la artista defiende otra manera de trabajar.


Sus tiempos creativos son lentos porque responden a la necesidad de dejar madurar cada proyecto.


“Son los tiempos que necesito para hacer una buena cosecha”, explica.


La metáfora permite entender su relación con la composición. Travis no quiere producir canciones para satisfacer un calendario externo. Prefiere esperar hasta encontrar aquello que verdaderamente necesita contar y la forma adecuada de hacerlo.


Esa postura no significa ignorar por completo la industria. La artista ha tenido que aprender sus reglas, reconocer sus contradicciones y tomar decisiones dentro de ella. Sin embargo, cada nueva etapa le ha permitido definir con mayor claridad qué le funciona y qué no está dispuesta a sacrificar.


“Nadie te enseña a estar en la música”, reflexiona.


Estudiar composición le dio herramientas para escribir, pero no la preparó para las presiones, expectativas y estructuras que rodean una carrera profesional. Ese aprendizaje ha ocurrido mientras avanzaba.


Hoy tiene más claro que su permanencia depende de respetar su propio ritmo.


Tres discos como fotografías de distintas Travis Birds

La evolución de Travis puede observarse en las canciones que elegiría para presentar cada uno de sus álbumes.


De Año X selecciona “Maggie 1983”, un tema que representa a la joven que comenzaba a encontrar su identidad. De La costa de los mosquitos elige “Madre conciencia”, por la manera en que concentra las raíces y el espíritu del disco.


Para representar Perro deseo, señala “Grillos”, su colaboración con Leiva.


La canción es pequeña, orgánica y poco pretenciosa. Precisamente por eso le parece capaz de expresar el momento que atravesaba: una composición frágil compartida con una figura enorme dentro de la música española.


Cada tema muestra una versión diferente de la misma artista.


Travis reconoce que cambia radicalmente cada tres o cuatro años. Por eso le resulta imposible elegir una sola canción que represente todo su recorrido. Sus discos funcionan como fotografías emocionales de personas que ya no existen exactamente de la misma manera.


Sin embargo, todas conservan algo en común: una especie de realismo mágico, una mirada capaz de encontrar imágenes extraordinarias dentro de experiencias profundamente humanas.


La niña con pájaros en la cabeza

La portada de Año X muestra a Travis cuando era niña.


La elección fue una manera de honrar a aquella versión que creía en la magia y vivía con pájaros en la cabeza. Una niña que no encontraba fácilmente dónde destacar, no era una estudiante especialmente buena y tampoco parecía demasiado interesada en esforzarse por encajar.


Durante años permaneció como espectadora.


La música le ofreció finalmente una barca para adentrarse en el mar.


Cuando comenzó a tocar la guitarra, ni siquiera sabía utilizarla correctamente. La golpeaba mientras escuchaba música a gran volumen para ocultar los errores. Pero la vibración de la madera produjo una conexión que no había sentido con ninguna otra actividad.


En ese momento estudiaba Diseño y no se sentía identificada con la carrera. Al terminar las clases, regresaba a la guitarra como quien vuelve a un refugio.


Al principio no existía una ambición profesional.


Sólo quería permanecer dentro de ese instante.


Después llegaron los acordes, las canciones, la confianza y la posibilidad de construir una vida alrededor de aquello que la hacía sentirse presente.


¿Qué pensaría la Travis adolescente?

Si pudiera mostrarle su trayectoria a la Travis adolescente, la artista elegiría “Grillos”.


No necesariamente porque sea la canción que más se parece a quien era en ese momento, sino por lo que Leiva representó durante aquellos años.


Escuchar que su versión adulta terminaría compartiendo una composición con uno de sus referentes probablemente habría sido demasiado para ella.


“Se moriría de un infarto y no llegaría a convertirse en quien soy ahora”, bromea.


La respuesta conecta directamente con la experiencia de trabajar junto a Bunbury.


Las colaboraciones se han convertido en uno de los regalos más inesperados de su carrera: pasar de escuchar y admirar a determinadas figuras a construir canciones junto a ellas.


No es solamente un reconocimiento profesional.


Es una forma de conversar con su propia historia.


Los pájaros como una forma de resistencia

Cuando el proceso se vuelve difícil, Travis encuentra fuerzas en la expectativa de que algo puede mejorar.


Su optimismo no depende de que las circunstancias sean favorables. Incluso cuando nadie alrededor comparte su visión o todo parece avanzar en contra, conserva la capacidad de imaginar posibilidades más grandes.


“Siempre tengo mucha esperanza en lo demás”, explica. “Tengo muchos pájaros en la cabeza”.


Con los años, esas fantasías han dejado de ser únicamente deseos abstractos. La artista ha comprobado que algunas pueden realizarse si permanece conectada con ellas y trabaja para construirlas.


La colaboración con Bunbury es una prueba.


Primero existió como una idea improbable. Después se convirtió en una canción.


El comienzo de un camino nuevo

Todo o Nada no ofrece una respuesta definitiva sobre el futuro de Travis Birds.


Tampoco pretende hacerlo.


El próximo álbum está desarrollando su propia identidad y la artista espera regresar a México en 2027 para presentarlo. Hasta entonces, este sencillo permanece como el registro de una decisión.


Dejar atrás una versión.


Aceptar la incertidumbre.


Avanzar hacia un sonido que todavía está tomando forma.


Quizá eso explique por qué la canción se siente tan significativa dentro de su carrera, aunque no pertenezca a ningún disco.


Existen obras que representan una llegada.


Otras documentan el instante exacto en que alguien se atreve a partir.


Todo o Nada pertenece a las segundas.

  En una escena donde la velocidad con la que nacen nuevos proyectos suele ser la misma con la que desaparecen, LYLY! comienza a construir u...

 


En una escena donde la velocidad con la que nacen nuevos proyectos suele ser la misma con la que desaparecen, LYLY! comienza a construir un lenguaje propio, la artista mexicana todavía habita el terreno del descubrimiento, pero canciones como “PRINSEXXX” demuestran que su propuesta entiende muy bien hacia dónde quiere dirigirse: un universo donde el hyperpop, el trap y la estética digital conviven sin pedir permiso.


Lo fácil sería describir “PRINSEXXX” como otra canción de la generación TikTok, saturada de referencias a la moda, internet y el exceso. Sin embargo, esa lectura se queda corta. Lo interesante del sencillo no está en su superficie, sino en la manera en que utiliza todos esos códigos como parte de un personaje artístico.


Mientras muchos proyectos emergentes recurren al ruido y a la exageración para llamar la atención, LYLY! apuesta por una producción que deja respirar la voz. Los sintetizadores brillantes, las percusiones digitales y un tratamiento vocal cercano al hyperpop funcionan como una extensión de la personalidad que propone la canción, más que como simples efectos de moda.


“PRINSEXXX” tampoco busca ser una confesión íntima. Su narrativa se acerca más a la construcción de un avatar. La artista juega con la exageración, el glamour artificial y la estética de internet para hablar de seguridad, deseo y autoafirmación. No intenta convencer de que esa versión de sí misma sea completamente real; precisamente ahí reside parte de su encanto. En una época donde las identidades digitales son tan importantes como las físicas, LYLY! entiende que un proyecto musical también puede funcionar como una extensión creativa de esa dualidad.


Resulta interesante que, en lugar de perseguir la crudeza característica del trap latino o el dramatismo del pop alternativo, la cantante prefiera moverse hacia un terreno más colorido y casi caricaturesco. Esa decisión le permite diferenciarse de muchas propuestas independientes que buscan legitimidad mediante la oscuridad o la melancolía.


Ese enfoque conecta con una tendencia cada vez más visible entre artistas jóvenes: ya no se piensa únicamente en álbumes conceptuales, sino en canciones capaces de convivir dentro de múltiples plataformas y contextos sin perder identidad. Más que adaptarse al algoritmo, LYLY! parece entender el lenguaje con el que una nueva generación consume música.


Aunque todavía se encuentra en una etapa temprana de desarrollo, su catálogo ya muestra una línea estética consistente alrededor del concepto de “swag”, presente incluso en lanzamientos recientes como “La Magia del Swag”, donde continúa explorando esa mezcla entre pop digital, trap y actitud desenfadada.


“PRINSEXXX” quizá no pretende revolucionar el género, pero sí consigue algo igual de valioso para un proyecto emergente: hacer que, después de escucharla, resulte sencillo reconocer cuándo una canción pertenece a LYLY! y no a alguien más. En un panorama saturado de fórmulas similares, esa capacidad de construir una identidad reconocible puede terminar siendo su mayor fortaleza.

Azaeth presenta “Tejedora”, un sencillo de electrónica orgánica y dream pop sobre autoconocimiento, raíces y transformación personal. Despué...

Azaeth presenta “Tejedora”, un sencillo de electrónica orgánica y dream pop sobre autoconocimiento, raíces y transformación personal.


Después de más de dos décadas creando desde el rock y la electrónica alternativa, Alex Melg inaugura una etapa solista donde el dream pop, los sonidos ancestrales y la música medicina se convierten en herramientas de autoconocimiento.

Artista: Azaeth
Sencillo: Tejedora
Próximo material: EP Tejedora
Géneros: Electrónica orgánica, dream pop, música medicina, pop folk y alt rock
Producción: Raúl Sotomayor, también conocido como Tonga Conga
Colaboradores del proyecto: Daher Azuri, Zindu Cano, Ampersan y Arturo R2
Presentación del material: 18 de octubre de 2026
Disponibilidad: Plataformas digitales


Azaeth y “Tejedora”: transformar el silencio en un nuevo universo musical

Hay pausas que parecen vacías hasta que aprendemos a escucharlas.


Cuando la pandemia detuvo los conciertos y separó a los integrantes de las bandas en las que participaba, Alex Melg se encontró frente a una situación inesperada: después de años construyendo música junto a otras personas, estaba sola.


La respuesta no fue abandonar la creación, sino preguntarse qué podía nacer desde ese aislamiento.


Así comenzó Azaeth, un proyecto solista donde la artista mexicana reúne más de dos décadas de experiencia dentro del rock alternativo, la electrónica y la producción musical con una búsqueda reciente ligada a la tierra, el misticismo y la conciencia.


Su nuevo sencillo, Tejedora, representa el centro simbólico de esta etapa. La canción habla de una figura femenina y cósmica capaz de entrelazar caminos, dimensiones y energías, pero también funciona como una metáfora del proceso que atravesó la propia artista: tomar los fragmentos de una vida creativa y construir con ellos una identidad distinta.


“No sabía cuánto tiempo duraría la pandemia, pero sabía que quería seguir tocando y componiendo”, recuerda.


La soledad terminó convirtiéndose en libertad.


“Tejedora”: una canción entre la luz y las raíces

La letra de Tejedora utiliza hilos, redes, sombras y hojas iluminadas para representar aquello que conecta a los seres humanos con su entorno.


“Tejedora que te expandes en las sombras mientras de luz se llenan las hojas”, canta Azaeth dentro de una composición construida casi como un mantra.


La espiritualidad no aparece como decoración estética. Forma parte del recorrido personal que dio origen al proyecto.


Durante la pandemia, Alex comenzó a colaborar en actividades de limpieza de ríos, lagos, presas, playas y bosques junto a personas vinculadas con tradiciones originarias. Mientras gran parte del mundo permanecía inmóvil, ella dedicó varios meses a trabajar directamente con la tierra.


Aquella experiencia modificó su manera de entender la música.


“Quería hacer algo que tuviera más que ver con las raíces y con la sanación de la tierra, porque la tierra es un reflejo de nosotros mismos”, explica.


Tejedora nace de esa búsqueda. No pretende reproducir literalmente una tradición ancestral, sino establecer un diálogo entre la sensibilidad contemporánea de Azaeth y las enseñanzas que encontró dentro del llamado camino de la tierra.


La canción invita a volver al centro, observar los vínculos invisibles que sostienen la vida y entender la transformación personal como parte de una red mucho más amplia.


La luz del amanecer como identidad visual

La presencia de la luz en las portadas de Sueños y Tejedora no es accidental.


Todas las fotografías de esta nueva etapa fueron tomadas durante el amanecer en el Desierto de los Leones. El equipo comenzaba a prepararse alrededor de las cinco de la mañana para aprovechar los pocos minutos en los que el sol atravesaba el bosque con la intensidad necesaria.


La imagen conecta con el nombre espiritual recibido por la artista durante su trabajo con comunidades originarias, relacionado con la luz que aparece al amanecer.


Por eso, el sol funciona como algo más que un elemento visual.


Es una declaración.


Azaeth representa el momento posterior a la oscuridad: la primera luz después de una pausa, una crisis o una transformación. El amanecer no elimina la noche, pero permite observar de otra manera todo aquello que permanecía oculto.


Esa idea también atraviesa la música del EP.


Del rock alternativo a la electrónica orgánica

Antes de crear Azaeth, Alex Melg formó parte de proyectos como Indaksha y Prismas. Su trayectoria estuvo marcada por sonidos alternativos, electrónicos y frecuentemente oscuros.


Con Tejedora, ese pasado no desaparece.


El dream pop, las texturas atmosféricas y algunos elementos del alt rock siguen presentes, pero ahora conviven con ritmos orgánicos, referencias latinoamericanas, música medicina y una sensibilidad más luminosa.


La transición no fue inmediata.


Durante buena parte de su vida, Alex se sintió atraída por la música experimental, el shoegaze, el underground y aquellas canciones capaces de transportarla hacia otra dimensión. Cocteau Twins, el dream pop y las propuestas menos visibles de la escena internacional formaron una parte importante de su educación musical.


“Si la música no me viajaba, no me interesaba”, reconoce.


Los ritmos tropicales y folclóricos, en cambio, permanecieron lejos de sus intereses durante años. La apertura comenzó cuando trabajó en una sesión de realidad virtual con Sotomayor y descubrió una manera distinta de integrar electrónica, movimiento corporal y raíces afrocaribeñas.


La experiencia modificó su percepción.


Cuando llegó el momento de producir su proyecto solista, eligió a Raúl Sotomayor —Tonga Conga— precisamente porque había sido una de las personas que le permitieron acercarse a esos ritmos.


“Ya que había abierto mi mente, quería trabajar con quien me había enseñado ese camino”, explica.


Una compositora que encuentra inspiración trabajando

El proceso creativo de Azaeth se mueve entre la intuición y la disciplina.


Las melodías pueden aparecer mientras conduce, camina o realiza cualquier actividad cotidiana. Cuando llegan, utiliza la grabadora del teléfono para conservarlas. En otras ocasiones, una frase, un coro o un verso aparece frente a una libreta.


Después reúne todo ese material en el estudio.


Aunque se reconoce como una persona naturalmente inspirada, rechaza la idea de que las canciones dependan únicamente de esperar un momento perfecto.


“La inspiración es trabajo”, afirma.


Para Azaeth, sentarse a crear también provoca que las ideas aparezcan. Incluso durante los días en los que no existe una emoción especialmente intensa, el ejercicio constante puede abrir caminos inesperados.


El proyecto solista le ha permitido profundizar en ese método con una libertad que no encontraba dentro de una banda.


Trabajar con otros músicos continúa siendo enriquecedor, pero también implica coordinar horarios, decisiones y expectativas. Como Azaeth, puede avanzar bajo sus propios tiempos, reglas e intuiciones.


“Tener la libertad de no preguntarle a nadie qué opina es exageradamente hermoso”, reconoce.


Un EP entre lo ancestral y lo futurista

Aunque Azaeth ha publicado tres sencillos, solamente Sueños y Tejedora formarán parte del nuevo EP. Raíces, una colaboración con uno de sus amigos cercanos, funciona como el puente que anunció esta transformación.


El material continuará explorando distintos grados de apertura sonora.


Sueños conserva una mayor cercanía con el dream pop y el shoegaze que han acompañado a Alex desde su adolescencia. Tejedora comienza a incorporar movimiento y elementos orgánicos. El siguiente lanzamiento profundizará en los ritmos afrocaribeños y representará, según la propia artista, uno de los momentos más arriesgados de su recorrido.


Esa diversidad no rompe el concepto del disco.


Todas las canciones nacen de una misma pregunta: ¿cómo volver a conectar con aquello que nos sostiene?


La respuesta puede encontrarse en la tierra, la memoria, el cuerpo, los ancestros o la intuición.


La adolescente que habría elegido “Sueños”

Cuando Azaeth imagina mostrarle estas canciones a su versión de 15 años, reconoce que probablemente elegiría Sueños.


Su identidad adolescente estaba profundamente ligada a la melancolía, el dream pop y las atmósferas capaces de absorber al oyente. Los ritmos tropicales de sus próximas canciones posiblemente le habrían resultado incomprensibles.


Ese contraste permite dimensionar su transformación.


Azaeth no es solamente el resultado de experimentar con géneros nuevos. Es la consecuencia de permitirse escuchar aquello que anteriormente rechazaba.


La evolución no consistió en negar a la adolescente fascinada por Cocteau Twins y la música oscura. Consistió en invitarla a caminar hacia otros territorios.


Una presentación para celebrar la tierra

El EP será presentado el 18 de octubre de 2026 en un encuentro pensado para recibir a públicos de distintas edades.


Azaeth estará acompañada por Ampersan, una agrupación que también conecta su propuesta con las raíces y la conciencia ambiental, así como por Daher Azuri, colaborador en algunas de las canciones del proyecto.


La presentación buscará extender el mensaje más allá de la música.


Será un espacio para hablar del cuidado de la tierra, la sensibilidad y la posibilidad de construir una relación menos destructiva con el entorno.


Porque para Azaeth, proteger la naturaleza no es un tema separado del autoconocimiento.


La tierra sostiene el cuerpo, refleja nuestros desequilibrios y conserva una memoria anterior a cualquier frontera política. Reconectarse con ella también implica reconocernos como parte de algo más grande.


En Tejedora, la transformación no ocurre en solitario.


Cada persona es un hilo.


Cada decisión modifica el tejido.


Y cada canción puede convertirse en una manera de recordar que seguimos conectados, incluso cuando el ruido del presente intenta convencernos de lo contrario.

Los Rivera Destino presentan “PATABAJO”, una mezcla de bachata y reggaetón que anticipa su próximo disco tropical inspirado en el bolero. El...

Los Rivera Destino presentan “PATABAJO”, una mezcla de bachata y reggaetón que anticipa su próximo disco tropical inspirado en el bolero.


El trío puertorriqueño abre una nueva etapa tropical con una canción nacida de la amistad, la espontaneidad y la libertad de mezclar géneros sin perder su sentido del humor.


Artista: Los Rivera Destino
Sencillo: PATABAJO
Origen: Puerto Rico
Integrantes: Carlos Figueroa, Antonio Sánchez y Fernando Tarrazo
Géneros: Bachata, reggaetón, bomba puertorriqueña y pop tropical
Disponibilidad: Plataformas digitales
Próximo proyecto: Nuevo material discográfico enfocado en el bolero y los sonidos tropicales


Los Rivera Destino invitan a salir de la rutina con “PATABAJO”

La rutina también puede convertirse en una forma de encierro.


A veces no hace falta escapar demasiado lejos. Basta con cambiar el ritmo, tomar la carretera, ir a la playa con alguien cercano o quedarse en casa viendo Shrek mientras afuera el mundo continúa exigiendo productividad.


Desde esa necesidad de desconectarse nace PATABAJO, el nuevo sencillo de Los Rivera Destino, una canción que mezcla bachata, reggaetón y elementos de la bomba puertorriqueña para proponer una pausa divertida frente a las obligaciones cotidianas.


El trío puertorriqueño, integrado por Carlos Figueroa, Antonio Sánchez y Fernando Tarrazo, ha construido una carrera donde la sátira social, la música y la comedia funcionan como partes de una misma conversación. Su catálogo puede desplazarse del bolero al rock, detenerse en el pop y después lanzar una curva inesperada hacia el reggaetón.


Para ellos, esa variedad no representa falta de dirección.


Es precisamente su identidad.


“Somos una cajita de sorpresas musical”, explican durante la entrevista. Una definición que resume la libertad con la que han trabajado durante más de una década.


“PATABAJO”: una bachata que nació entre los tres

La canción comenzó con una guitarra.


Los tres integrantes se reunieron para buscar acordes hasta encontrar una progresión que terminó guiándolos hacia el concepto de PATABAJO. La composición avanzó colectivamente, como suele ocurrir dentro del grupo.


En ocasiones alguno llega con una idea casi terminada. Otras veces aparece una frase, un ritmo o un concepto que los tres desarrollan en conjunto. Los Rivera Destino comparan su dinámica con una mesa de escritores dentro de un programa de televisión: una propuesta circula, se discute, cambia de forma y termina atravesada por la personalidad de los tres.


Todas las canciones deben superar ese filtro.


No basta con que representen a Carlos, Antonio o Fernando por separado. Deben llegar a lo que ellos definen como su versión más “riveradestineca”.


En PATABAJO, ese proceso produjo una mezcla que conserva la sensualidad rítmica de la bachata, incorpora la cadencia del reggaetón y suma detalles vinculados con la tradición musical puertorriqueña.


La canción invita a salir de la rutina, pero evita convertir esa escapatoria en una imagen aspiracional demasiado perfecta. Su idea del descanso puede incluir playa, carretera, pareja y también una película animada.


“Si quieres vemos Shrek” terminó convirtiéndose en una de las líneas más recordadas del tema.


Los integrantes dudaron brevemente sobre mantenerla. Sin embargo, comprendieron que cambiarla habría significado eliminar aquello que hacía distinta a la canción.


La frase permaneció.


Y el público comenzó a mencionarla inmediatamente.


La espontaneidad frente al perfeccionismo

Cualquier proceso creativo puede quedar atrapado en la búsqueda de una versión supuestamente perfecta.


Siempre es posible cambiar una palabra, ajustar un arreglo o grabar nuevamente una parte. El problema aparece cuando la revisión constante elimina la emoción que permitió que una idea surgiera.


Los Rivera Destino reconocen que no existe una fórmula exacta para saber cuándo una canción está terminada. Sin embargo, los años de trabajo les han enseñado a reconocer una señal: cuando algo aparece orgánicamente y los tres conectan con ello, probablemente se encuentra en el camino correcto.


PATABAJO refleja esa filosofía.


La línea de Shrek podría haber sido descartada por parecer extraña dentro de una canción romántica o tropical. Pero precisamente su rareza la convirtió en uno de los detalles con mayor personalidad.


La banda entiende que su identidad depende de conservar esas curvas.


Lo inesperado no es una interrupción dentro de su música. Es parte del lenguaje.


Un nuevo disco entre bolero, bohemia y experimentación tropical

PATABAJO formará parte de un proyecto discográfico en desarrollo.


Los últimos lanzamientos del grupo comenzarán a reunirse dentro de una propuesta más enfocada en el bolero, la bohemia y las raíces tropicales, aunque sin abandonar la exploración que caracteriza su catálogo.


La relación entre la bachata y el bolero resulta especialmente importante para comprender esta nueva etapa. Los músicos describen a la bachata como una especie de “prima hermana” del bolero: una forma acelerada de expresar emociones que también nacen de la nostalgia, el deseo y las relaciones humanas.


El próximo disco será diferente a su material anterior, pero no buscará mantener un solo estilo durante todo su recorrido.


Los Rivera Destino no trabajan de esa manera.


Su historia musical está construida a partir de referencias diversas. Crecieron escuchando géneros distintos y nunca entendieron por qué debían elegir solamente uno. Ese aprendizaje aparece en canciones que pueden sonar tradicionales durante algunos segundos y transformarse poco después.


El bolero será una base importante, no una frontera.


Una amistad convertida en proyecto creativo

La historia de Los Rivera Destino comenzó antes de la banda.


Carlos Figueroa y Antonio Sánchez se conocieron durante la secundaria. Desde entonces compartieron amistad y distintos proyectos creativos. Al entrar a la universidad conocieron a Fernando Tarrazo y, prácticamente desde las primeras semanas, comenzaron a grabar videos y desarrollar ideas juntos.


Algunos de esos materiales nunca fueron publicados.


Lo importante era que la necesidad de crear ya estaba presente.


La música terminó convirtiéndose gradualmente en el centro de esa relación. No existió un momento único en el que los tres decidieran transformar el proyecto en una carrera profesional. Fue un crecimiento lento, construido durante más de diez años.


Al principio podían tocar frente a cinco personas.


Aun así, se divertían.


Esa sensación permitió que reconocieran algo valioso en lo que estaban haciendo. Después comenzó a llegar el público, aumentaron las responsabilidades y la banda decidió cuidar cada vez más su propuesta.


La profesionalización no eliminó el juego.


Simplemente les permitió tomar más en serio aquello que siempre habían disfrutado.


De los primeros nervios a los grandes festivales

La primera presentación de Los Rivera Destino como trío permanece disponible en su canal de YouTube.


Ellos mismos reconocen que el proyecto todavía era crudo y que los nervios podían observarse claramente. Sin embargo, también identifican una chispa que continúa presente en sus conciertos actuales.


Su objetivo sigue siendo provocar una reacción colectiva.


Quieren que el público cante, baile, brinque y se ría con ellos.


Aunque el concepto ha crecido y la banda ha llegado a festivales importantes en Puerto Rico, la conexión con aquella primera presentación no ha desaparecido. La experiencia les ha dado mayor control sobre el escenario, pero la intención permanece intacta.


Los Rivera Destino no separan completamente la música de la comedia o la interpretación. Cada presentación reúne canciones, personajes, humor y una energía cercana al espectáculo escénico.


En ese sentido, el grupo les permitió combinar varios intereses: escribir canciones, editar videos, desarrollar sketches, tocar instrumentos y construir un concepto visual.


La banda se convirtió en el punto donde todas esas inquietudes podían convivir.


La música que necesitaban a los 15 años

Cuando imaginan presentar su catálogo a sus versiones adolescentes, los tres creen que habrían conectado con Los Rivera Destino.


De hecho, parte del proyecto parece construirse pensando en aquello que necesitaban escuchar durante esa etapa.


No intentan imitar la música de su adolescencia. Buscan aportar algo que, en aquel momento, sentían que no existía: canciones capaces de ser divertidas, musicalmente ambiciosas y libres de moverse entre géneros.


Cada integrante elige un tema distinto para representar esa conexión. Algunas respuestas apuntan hacia canciones introspectivas; otras hacia composiciones con más humor o energía.


La diferencia vuelve a mostrar la amplitud del proyecto.


No existe una sola puerta de entrada a Los Rivera Destino.


La pasión que no desaparece

El amor de los tres integrantes por la música también comenzó de maneras distintas.


Para uno de ellos apareció a través de la escritura y las libretas llenas de canciones. Para otro, mediante un reproductor de CD, los discos de su madre y las interpretaciones frente al espejo con los ojos cerrados, imaginando un público inexistente. Fernando soñaba con formar una banda de rock y romper guitarras sobre el escenario.


Con el tiempo, aquellas fantasías individuales encontraron un espacio común.


Los Rivera Destino les permitió hacer música, videos, sketches y presentaciones en vivo junto a sus amigos.


Por eso, después de más de una década, la pasión continúa.


No se trata únicamente de sostener una carrera. Se trata de conservar un vínculo que comenzó desde la amistad y la necesidad de crear.


PATABAJO representa esa esencia.


Una canción tropical, ligera y divertida que no necesita escoger entre bachata, reggaetón, bomba o comedia. Una invitación a bajar el ritmo, salir de la rutina y compartir el tiempo con alguien cercano.


Aunque el plan sea simplemente quedarse en casa viendo Shrek.

Ana Sofi W. abrirá Amazon Music City Sessions como artista ROMPE MX el 15 de julio, llevando Narcisista a una audiencia global. La cantante...

Ana Sofi W. abrirá Amazon Music City Sessions como artista ROMPE MX el 15 de julio, llevando Narcisista a una audiencia global.


La cantante mexicana abrirá la sesión de Playa Limbo con un espectáculo enérgico que llevará las canciones de Narcisista a una audiencia global este 15 de julio.

Artista: Ana Sofi W.
Evento: Amazon Music City Sessions
Participación: Artista ROMPE MX y acto de apertura
Artista principal: Playa Limbo
Fecha: 15 de julio de 2026
Hora: 9:00 p. m., tiempo de la Ciudad de México
Transmisión: Amazon Music, Fire TV, Prime Video, TikTok y Twitch
Álbum reciente: Narcisista


Ana Sofi W. abrirá Amazon Music City Sessions como artista ROMPE MX

Hay sueños que comienzan como un juego.

Cuando era niña, Ana Sofi W. escuchaba a Hannah Montana y brincaba sobre su cama imaginando que estaba frente a una multitud. Quería cantar, tener una banda y experimentar esa energía que parecía existir únicamente dentro de la televisión.


Con el tiempo, aquel deseo comenzó a sentirse menos posible. Ana Sofi se inscribió en Medicina, recibió sus horarios y parecía preparada para iniciar una vida alejada de los escenarios. Entonces llegó la pandemia.


Durante el encierro decidió subir videos cantando a redes sociales. La respuesta del público le permitió considerar algo que hasta entonces había vivido como un sueño frustrado: dedicarse profesionalmente a la música.


Cuatro años después, Ana Sofi W. abrirá Amazon Music City Sessions como artista ROMPE MX. La sesión, encabezada por Playa Limbo, se transmitirá gratuitamente el 15 de julio a partir de las 9:00 p. m. a través de Amazon Music, Fire TV, Prime Video, TikTok y Twitch.


“Mi yo de hace cuatro años no se creería todo lo que estoy viviendo”, reconoce la cantante.


ROMPE MX: sentir que alguien cree en tu música

Ana Sofi descubrió que había sido elegida como artista ROMPE MX cuando la etiquetaron en redes sociales. A partir de ese momento comenzó una relación con el equipo de Amazon Music que describe como orgánica y cercana.


Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando vio su imagen como artista ROMPE en el World Trade Center de la Ciudad de México.


“Lloré demasiado. Fue una locura”, recuerda.


Más allá de la pantalla o la transmisión internacional, lo que verdaderamente la conmueve es sentirse respaldada.


“Se me hace muy bonito sentir que la gente cree tanto en mí”, explica. “Es lo que más siento en mi corazón”.


Para una artista que todavía está consolidando su identidad, ROMPE MX representa más que una plataforma. Es la confirmación de que su proyecto encontró un espacio dispuesto a acompañar su crecimiento.


Un setlist para brincar con las canciones de “Narcisista”

Ana Sofi será la encargada de abrir la noche con un repertorio concentrado principalmente en Narcisista, su segundo álbum.


Construir el setlist no fue sencillo. La cantante considera a sus canciones como sus “bebés” y elegir unas implica dejar otras fuera. Finalmente, decidió apostar por un show energético que mantenga al público cantando y brincando.


Entre las canciones seleccionadas estarán “Tranqui todos vuelven” y “Odio a primera vista”.


El espectáculo también será su primera participación en Amazon Music City Sessions. Aunque reconoce que existen nervios, la transmisión le emociona porque permitirá que personas fuera de la Ciudad de México se conecten con la presentación.


La música ocurrirá en un espacio privado, pero podrá alcanzar habitaciones, pantallas y públicos de diferentes lugares del mundo.


“Narcisista”: del enamoramiento a perderse por completo

Narcisista cuenta el recorrido emocional de una relación con una persona narcisista. El álbum comienza con el love bombing, esa etapa marcada por la atención intensa y la aparente perfección, y avanza hacia la manipulación, la confusión y la pérdida de identidad.


“Habla desde que te enamoran hasta que te pierdes por completo y no sabes cómo volver a reconstruirte”, explica Ana Sofi.


Musicalmente, el disco combina pop rock y punk rock con influencias de Avril Lavigne, Olivia Rodrigo y la etapa más guitarrera de Hannah Montana.


Esa última referencia conecta directamente con la niña que imaginaba conciertos sobre su cama. Cuando se le pregunta qué canción elegiría su versión adolescente, Ana Sofi responde sin dudar: “Tranqui todos vuelven”.


Es la más coreable, enérgica y cercana a aquello que soñaba hacer.


Aprender a escribir sin esconderse

La evolución de Ana Sofi también puede escucharse en sus letras. Al principio le daba miedo contar de forma directa lo que vivía. Prefería utilizar metáforas o mantener cierta distancia con sus experiencias.


Con el tiempo aprendió que la transparencia podía fortalecer su conexión con el público.


Ahora escribe desde la frustración, el dolor, la posibilidad de sentirse víctima e incluso desde los momentos en los que podría asumir el papel de “la mala” dentro de una historia.


Ese crecimiento ha sido acompañado por seguidores que escuchan su música desde sus primeros sencillos. Otros llegaron con Narcisista y después descubrieron una versión diferente de la artista en sus canciones anteriores.


El 15 de julio, ambas etapas se encontrarán sobre el escenario.


La niña que quería ser Hannah Montana.


La joven que estuvo a punto de estudiar Medicina.


Y la artista que ahora debe defender el título de ROMPE MX.


Quizá cumplir un sueño no consiste en convertirte exactamente en la persona que imaginabas durante la infancia. A veces significa llegar más lejos: encontrar una voz propia y descubrir que alguien más también está dispuesto a creer en ella.