Miki Deb habla sobre Laberintos , “Mi cabello, mi alma”, su próximo EP Soma y su presentación del 22 de septiembre en EIMIM. La cantautora ...

Miki Deb habla sobre Laberintos, “Mi cabello, mi alma”, su próximo EP Soma y su presentación del 22 de septiembre en EIMIM.


La cantautora argentino-mexicana habla sobre Laberintos, la inspiración detrás de “Mi cabello, mi alma”, su próximo EP Soma y una evolución artística donde la libertad comienza precisamente al dejar de intentar caber dentro de un molde.

Artista: Miki Deb
Proyecto: Música alternativa / electrónica experimental / trip hop / downtempo / R&B / world music
Material reciente: Laberintos
Sencillo 2026: “Mi cabello, mi alma”
Presentación: 22 de septiembre de 2026
Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria de la Música
Hora: 6:00 p. m.

Miki Deb entendió que evolucionar también significa parecerse cada vez más a una misma

Un laberinto puede construirse para perder a alguien.


Pero también puede obligarnos a avanzar hasta encontrar aquello que estaba escondido en el centro.


En el caso de Miki Deb, esa imagen sirve para hablar de algo más amplio que un disco.


Su música ha sido durante los últimos años una búsqueda constante de identidad.


Sonidos orgánicos frente a máquinas.


Naturaleza frente a estructuras artificiales.


Vulnerabilidad cubierta por una armadura.


Luz y oscuridad coexistiendo dentro de la misma imagen.


“Cada vez soy más yo en mi música”, explica durante la conversación.


La frase resume una evolución que comenzó mucho antes de Laberintos, atraviesa canciones como “Sonámbula”, “Colores” y “Mi cabello, mi alma”, y continuará próximamente con Soma, un nuevo EP que Miki ya se encuentra terminando.


Pero antes llegará una parada importante.


El próximo 22 de septiembre presentará su proyecto en formato full band dentro del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria de la Música, donde además estrenará canciones que todavía no han sido publicadas.


Antes de la música estuvieron el juego y la imaginación

Miki recuerda haber cantado desde pequeña.


También inventaba canciones.


Nombres artísticos.


Jugaba con la idea de construir personajes y sentía una conexión temprana con la danza.


La decisión de convertir todo aquello en un proyecto profesional apareció más tarde.


Después de terminar la preparatoria comenzó a estudiar canto y posteriormente ingresó a la Sociedad de Autores y Compositores de México.


Pero su formación nunca permaneció encerrada exclusivamente dentro de la música.


También llegaron la actuación, el cine y la producción audiovisual.


Durante un tiempo intentó convivir con todas esas posibilidades.


Hasta comprender que no podía hacerlo todo simultáneamente.


La música era el centro.


Eso no significó abandonar lo aprendido.


Una artista que piensa las canciones también como imágenes

Su paso por la actuación y los medios audiovisuales terminó transformándose en una ventaja.


Miki comenzó a comprender un proyecto artístico como algo más amplio que una grabación.


La fotografía.


El vestuario.


La escena.


La actuación.


El movimiento.


Todas esas disciplinas podían construir significado alrededor de una canción.


Su presskit define precisamente su propuesta como una fusión entre trip hop, chillout, downtempo, electrónica experimental, R&B y world music donde existe un contraste permanente entre “lo orgánico y lo artificial, lo tradicional y lo electrónico, la luz y la oscuridad”.


Por eso su universo visual no funciona como simple decoración.


Forma parte del relato.


Del surrealismo a David Lynch: aprender a traducir imágenes en sonido

Cuando se le pregunta por sus influencias, Miki no responde únicamente con músicos.


Aparecen el surrealismo.


David Lynch.


Luis Buñuel.


Literatura.


Pintura.


Naturaleza.


La vida cotidiana.


Para ella, la inspiración puede comenzar dentro de cualquier lenguaje siempre que exista algo suficientemente poderoso como para trasladarse hacia otro.


Uno de los ejemplos más recientes es “Mi cabello, mi alma”.


La canción encontró parte de su origen en La cabellera andante, ensayo de Margo Glantz donde el cabello aparece atravesando literatura, religión, poesía, pintura y mitología.


Miki tomó esa idea y comenzó a preguntarse qué significa ese elemento aparentemente cotidiano dentro de nuestra identidad.


El resultado no es una adaptación del libro.


Es una conversación con él.


“Mi cabello, mi alma”: cuando una obra provoca otra

La relación demuestra también una característica importante dentro de la escritura de Miki.


No todas las canciones necesitan comenzar con una experiencia autobiográfica directa.


Una idea externa puede funcionar como detonador.


Un libro.


Una pintura.


Una escena.


Algo observado en otra persona.


Después, la artista lo atraviesa con su propia sensibilidad.


“Mi cabello, mi alma” será además una pieza particular dentro de su discografía porque, aunque funciona como puerta hacia una nueva etapa, no formará parte de Soma.


Es un sencillo independiente.


Pero emocional y estéticamente comienza a abrir el camino.


“Laberintos”: vulnerabilidad con armadura

La portada de Laberintos contiene buena parte de las obsesiones de Miki Deb.


Una mujer aparece prácticamente desnuda sobre una estructura, pero partes de su cuerpo están protegidas mediante piezas metálicas.


La contradicción es intencional.


Vulnerabilidad.


Defensa.


Exposición.


Fortaleza.


Alrededor existen montañas, un búho, cactus y una arquitectura que transforma la imagen en algo cercano a un escenario onírico.


El artwork fue trabajado junto a Ian Mendoza, y Miki buscaba construir visualmente el mismo choque que existe dentro del material sonoro.


Naturaleza y artificio.


Día y noche.


Espiritualidad y cuerpo.


La propia fotografía del presskit profundiza en esa estética: Miki aparece como una figura central dentro de un paisaje imposible, acompañada por un búho y envuelta parcialmente en metal y telas blancas.


El búho, el cactus y aquello que ocurre debajo de la superficie

Cada elemento tiene una función.


El búho aparece relacionado con la noche.


Los sueños.


El inconsciente.


Aquello que permanece oculto mientras estamos despiertos.


El cactus contiene otra contradicción.


Puede parecer agresivo.


Lleno de espinas.


Preparado para defenderse.


Pero esa dureza exterior existe precisamente porque hay algo vulnerable que necesita ser protegido.


Miki encuentra ahí una representación personal.


La fortaleza no elimina la fragilidad.


En ocasiones nace de ella.


¿Dónde está Miki dentro del laberinto?

Una de las preguntas más interesantes de la conversación aparece al observar la portada.


¿La figura está al comienzo?


¿Está en la salida?


¿Está en el centro?


Miki permite que la ambigüedad permanezca.


Y quizá ésa sea la mejor respuesta.


Porque Laberintos habla precisamente de la búsqueda.


No necesariamente de encontrar una conclusión definitiva.


El álbum se aproxima a lo espiritual, al inconsciente y a la necesidad de atravesar caminos internos para descubrir algo sobre nosotros mismos.


Pero ninguna salida es permanente.


Después aparece otro laberinto.


De “Laberintos” hacia “Soma”

Ese nuevo recorrido ya comenzó.


Miki Deb trabaja actualmente en Soma, su próximo EP.


El material se encuentra prácticamente terminado.


Ya realizó la sesión correspondiente a la portada y al universo visual, mientras la producción de una de las canciones continúa en proceso.


También prepara un videoclip.


Todavía no conocemos completamente ese nuevo mundo.


Pero algunas de sus canciones tendrán su primera vida pública antes incluso de llegar a plataformas.


El 22 de septiembre serán interpretadas dentro de su showcase.


Un setlist construido como recorrido por diferentes versiones de sí misma

Para su participación en el encuentro, Miki decidió no concentrarse exclusivamente en lo nuevo.


El concierto funcionará como una pequeña retrospectiva.


Habrá material de Sonámbula, su primer EP.


Canciones de Laberintos.


Sencillos publicados entre diferentes etapas.


Y piezas inéditas pertenecientes a Soma.


La intención es mostrar evolución sin borrar el pasado.


Algo especialmente importante para una artista cuya transformación no consiste en renegar de aquello que hizo anteriormente.


“Cada etapa cumplió su función”.


Las primeras canciones continúan perteneciendo a Miki.



Pero hoy posee más herramientas para acercarse exactamente al sonido que imagina.

Cada vez más libre

Cuando compara las canciones de 2020 con aquello que escribe actualmente, la palabra que aparece constantemente es libertad.


Hay mayor claridad.


No solamente técnica.


También personal.


“Cada vez encuentro con más facilidad la manera de expresar exactamente lo que quiero expresar”.


Eso modifica la escritura.


La manera de cantar.


La presencia escénica.


La producción.


Incluso la seguridad para tomar decisiones que quizá años atrás habría descartado por miedo a ser demasiado extrañas.


La evolución artística termina funcionando entonces como espejo de una transformación humana.


Uno descubre cosas.


Elimina algunas.


Conserva otras.


Y reconstruye constantemente la idea de quién es.


La industria necesita espacios donde las mujeres también puedan encontrarse

Esa misma búsqueda explica su interés por participar en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria de la Música.


Miki ya conocía el proyecto.


Había intentado formar parte de ediciones anteriores sin ser seleccionada.


Este año volvió a postular.


Y quedó.


No observa el encuentro únicamente como oportunidad para cantar.


También quiere asistir a talleres, conferencias y conocer a otras mujeres trabajando dentro del mismo ecosistema.


Porque la visibilidad importa.


Pero la comunidad también.


Especialmente dentro de una industria donde buena parte de las carreras independientes se construyen a partir de conexiones, alianzas y personas que deciden abrir oportunidades unas para otras.


La adolescente que necesitaba escuchar “Colores”

Cuando Miki imagina llevar su música hacia atrás en el tiempo y presentársela a la adolescente que fue, cree que estaría orgullosa.


Dos canciones aparecen inmediatamente.


“Sonámbula”.


Y “Colores”.


Esta última contiene una idea que probablemente aquella adolescente necesitaba escuchar:

puedes ser diferente sin pedir disculpas.


No necesitas entrar en una caja.


No necesitas acomodarte a un molde para resultar válida.


La identidad puede construirse precisamente desde aquello que no encaja.


“Colores” habría representado una especie de permiso.


Una artista que no quiere entrar en una sola categoría

Esa misma filosofía continúa siendo visible en el proyecto actual.


Miki Deb puede aproximarse al trip hop.


A la electrónica.


Al R&B.


A sonidos atmosféricos.


A elementos tradicionales.


A imágenes surrealistas.


A literatura.


A performance.


Intentar resumir todo dentro de una sola palabra probablemente reduciría aquello que vuelve interesante su obra.


La coherencia aparece en otro lugar.


En los contrastes.


En la búsqueda espiritual.


En la presencia de lo femenino.


En los paisajes donde algo aparentemente artificial convive con una naturaleza que nunca desaparece completamente.


Llegar al centro sólo para descubrir otro camino

Durante varios años, Miki Deb parece haber construido distintos laberintos.


Primero para descubrir que quería hacer música.


Después para encontrar una voz.


Luego para comprender qué elementos visuales necesitaba alrededor de ella.


Ahora se prepara para Soma.


Otro espacio.


Otro lenguaje.


Otra versión de sí misma.


Pero algo cambió.


Quizá ya no necesita encontrar una salida definitiva.


Porque comprendió que el verdadero avance consiste en poder mirar cada nueva canción y reconocerse un poco más.


Miki sigue atravesando el laberinto.


La diferencia es que ahora conoce mejor a la persona que camina dentro de él.

Maria Simon llegará a México para presentarse el 27 de septiembre de 2026 en San Luis Potosí como parte del Encuentro Iberoamericano de Muje...

Maria Simon llegará a México para presentarse el 27 de septiembre de 2026 en San Luis Potosí como parte del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.

La cantautora chilena habla sobre su formación como actriz, la evolución desde sus primeras composiciones hasta Frenesí y Fuego Tan Frío, y su próxima llegada a México como parte del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.

Artista: Maria Simon
Origen: Santiago de Chile
Álbum debut: Hoy Para Mí — 2024
Lanzamientos 2026: “Fuego Tan Frío” y “Frenesí”
Presentación en México: 27 de septiembre de 2026
Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical
Ciudad: San Luis Potosí


Maria Simon aprendió a interpretar personajes antes de aprender a interpretar sus propias canciones

Antes de decidirse completamente por la música, Maria Simon estudió actuación.


No fue un desvío.


Con el tiempo terminó convirtiéndose en una de las herramientas más importantes para comprender la artista que es actualmente.


Desde pequeña, la música había estado presente, pero también existía una inquietud fuerte por el teatro. Al momento de elegir una carrera profesional, sintió que estudiar actuación le permitiría ingresar verdaderamente a ese mundo, mientras la música podría continuar acompañándola de otras maneras.


“Sentía que la música siempre iba a estar ahí”, recuerda.


Terminó la carrera.


Y entonces ocurrió lo contrario.


Después de dedicar años a aprender cómo habitar personajes, espacios y escenarios, sintió que finalmente había llegado el momento de entregar toda su energía a las canciones.


Ahí comenzó otra historia.


Actuar también era aprender a escuchar

La influencia del teatro aparece de inmediato cuando Maria habla sobre el escenario.


Una actriz nunca trabaja completamente sola.


Aunque interprete un personaje, necesita reconocer el espacio, entender el ritmo y percibir cómo está reaccionando el público.


Si una comedia no provoca respuesta, algo debe modificarse.


Si la energía cambia, el intérprete tiene que sentirlo.


Esa conciencia pasó directamente a sus conciertos.


“Cuando canto en vivo me gusta mucho mirar a la gente, entregarle las palabras, entregarle el significado”.


Pero existe otro aprendizaje menos evidente.


La empatía.


Para construir un personaje, Maria aprendió que primero debía comprenderlo sin juzgarlo. Una figura escrita sobre papel necesita convertirse en una persona con motivaciones, contradicciones y emociones propias.


Ese ejercicio modificó también la manera en que observa el mundo.


Y eventualmente la forma en que escribe.


De interpretar personajes a escribir desde sí misma

Existe, sin embargo, una diferencia fundamental entre ambos escenarios.


Cuando actuaba, Maria podía refugiarse dentro de alguien más.


Cuando canta sus propias canciones, esa distancia desaparece.


No siente que su proyecto musical sea un personaje separado ni una figura completamente construida.


Puede existir cierta ampliación escénica de sí misma, incluso algo cercano a un alter ego, pero el punto de partida continúa siendo profundamente personal.


Las canciones pertenecen a experiencias que reconoce como propias.


Por eso el salto del teatro hacia la composición también implicó otra clase de vulnerabilidad.


Ya no se trataba solamente de contar bien la historia de otra persona.


Ahora debía decidir qué partes de la suya estaba dispuesta a mostrar.


“Hoy Para Mí”: aprender a componer mientras se hacía el disco

Su primer álbum, Hoy Para Mí, apareció en julio de 2024.


El proyecto había comenzado varios años antes junto al productor chileno Claudio Quiñones y combinó pop, neo-soul, funk y otras influencias dentro de un repertorio que terminaría acompañando a Maria por distintos escenarios.


Su dossier registra presentaciones en Rockódromo, Fluvial, Buenos Aires, Bogotá, Barcelona y Madrid, además de dos noches abriendo para Alejandro Sanz en el Movistar Arena de Santiago y una fecha con Leo Rizzi en Club Chocolate.


Pero existe algo todavía más importante detrás del álbum:


varias de esas canciones fueron sus primeras composiciones completas.


No había una experiencia previa de años escribiendo estructuras terminadas.


Maria estaba aprendiendo mientras construía el disco.


“Era un poco más a lo loco”, reconoce.


Y después tuvo que cantarlas.


Muchas veces.


Las canciones también maduran sobre el escenario

Antes incluso de que Hoy Para Mí estuviera disponible completo, varias de sus canciones ya habían pasado por conciertos.


Las interpretaron.


Las llevaron de gira.


Las pusieron frente a públicos diferentes.


Eso provoca una transformación.


Una canción deja de pertenecer únicamente al momento en que fue escrita y comienza a adquirir todas las experiencias que ocurren después.


Por eso la Maria que hoy interpreta aquel repertorio no es exactamente la persona que lo compuso.


La diferencia se vuelve todavía más evidente frente a su nueva música.


“Fuego Tan Frío” y “Frenesí” parten desde una artista que ya atravesó ese primer aprendizaje y entiende con mayor precisión hacia dónde quiere caminar.


Un azul eléctrico para una nueva etapa

Visualmente, los sencillos de 2026 comparten una identidad inmediata.


Azul.


Blanco.


Texturas que parecen haber atravesado un proceso analógico.


No es casualidad.


Las fotografías fueron intervenidas mediante cianotipia, una antigua técnica fotográfica caracterizada precisamente por sus tonalidades azules.


Ese color terminó convirtiéndose en la representación del nuevo EP.


Para Maria, contiene varias cosas al mismo tiempo.


Energía.


Nostalgia.


Profundidad.


No se trata de un azul completamente frío.


Es eléctrico.


Puede contener melancolía sin perder movimiento.


Y esa misma dualidad aparece musicalmente.


Más electrónica, más ritmo y más ganas de moverse

El EP marca una evolución respecto al sonido de Hoy Para Mí.


Maria trabaja junto al productor Facci y se acerca con mayor claridad a elementos electrónicos y rítmicos.


“Fuego Tan Frío”, por ejemplo, incorpora una pulsación que ella relaciona incluso con el dembow y ciertas formas alternativas de acercarse al reggaetón.


No resulta completamente extraño.


Maria recuerda que durante su adolescencia disfrutaba muchísimo ese género.


La diferencia está en la manera de llevarlo a su propio lenguaje.


No abandona las canciones vulnerables ni el interés por composiciones más introspectivas.


Simplemente está atravesando una etapa donde el cuerpo también necesita participar.


Cuando el vivo empieza a decidir cómo quieres producir

Hay una razón especialmente importante detrás de ese movimiento.


Maria disfruta tocar en vivo.


Cada vez más.


Y esa experiencia comienza a influir en las canciones desde antes de que lleguen al escenario.


Durante sus conciertos descubre que determinadas piezas con mayor energía generan otra relación con el público y también con ella misma.


Eso comienza a modificar la composición.


“Esta etapa de mi vida estoy disfrutando mucho cantar esas canciones que son más prendidas”.


No significa abandonar la profundidad.


Significa descubrir que una letra puede ser vulnerable mientras el cuerpo quiere bailar.


Que una canción triste no necesariamente necesita sonar quieta.


Tres canciones para cerrar un pequeño universo

“Fuego Tan Frío” apareció en febrero.


“Frenesí” llegó en mayo.


Una tercera canción, programada para octubre, completará el EP.


Será un proyecto breve.


Tres piezas.


Pero concebidas como parte de una misma etapa sonora y visual.


Después comenzará otro material.


Eso convierte su presentación dentro del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical en un momento particularmente interesante: Maria llegará cuando un ciclo está prácticamente completo, pero el siguiente todavía no ha comenzado.


Primera parada musical en México

El 27 de septiembre, Maria Simon se presentará en San Luis Potosí como parte de EIMIM.


Será un encuentro diferente con México.


Había visitado el país anteriormente junto a su familia, pero esta será la primera vez que llegue desde su proyecto musical y podrá conocer también Ciudad de México durante el viaje.


Su participación ocurrió mediante convocatoria.


El equipo descubrió tarde la postulación correspondiente a CDMX, por lo que ya no alcanzaron a presentar el proyecto.


San Luis Potosí continuaba abierto.


Decidieron intentarlo.


“No teníamos nada que perder”.


Quedaron seleccionados.


Cómo resumir una artista dentro de un showcase

El formato de encuentro profesional plantea otra dificultad:

el tiempo.


Un showcase obliga a condensar una identidad musical en pocos minutos.


No existe margen para un concierto de larga duración capaz de atravesar lentamente todos los estados emocionales del repertorio.


Maria ya sabe hacia dónde quiere llevarlo.


El set tendrá diferentes colores, pero priorizará las canciones con más energía.


También existirá una sorpresa.


Una pieza inédita programada para octubre formará parte del repertorio y podría tener en México una de sus primeras interpretaciones públicas.


Estará acompañada por un guitarrista radicado en el país.


Será una pequeña muestra de lo anterior.


Lo actual.


Y aquello que viene.


La adolescente que todavía vive dentro de las canciones

Cuando Maria imagina mostrar su música actual a la adolescente que fue, piensa que existiría conexión.


La razón no está solamente en los géneros.


Está en el lugar desde donde escribe.


“Uno va cambiando con los años, pero siento que la esencia queda”.


Esa frase contiene buena parte de la entrevista.


La técnica cambia.


La producción mejora.


La artista gana experiencia.


El escenario deja de provocar las mismas dudas.


Pero algo permanece.


Por eso cree que aquella adolescente podría conectar especialmente con “Hoy Para Mí”, una de sus composiciones más profundas.


Aunque también existe otra posibilidad.


“Fuego Tan Frío”.


Después de todo, aquella versión de Maria amaba el reggaetón.


Quizá escucharía esa base rítmica y reconocería inmediatamente algo familiar dentro de una canción creada muchos años después.


¿Qué permanece en todas las fotografías?

Si su carrera fuera un álbum de fotos, Maria identifica dos elementos que aparecerían repetidamente.


El primero sería la calidez.


La necesidad de socializar.


Conocer personas.


Construir amistades.


Compartir espacios.


El segundo sería más silencioso.


La reflexión.


Desde pequeña ha tenido una tendencia a observar las situaciones, analizarlas y buscar una perspectiva propia.


Hoy podría llamarlo nostalgia.


Quizá antes no sabía cómo nombrarlo.


Pero estaba ahí.


La esencia debajo de todas las versiones

La actriz.


La compositora que apenas comenzaba.


La artista que abrió dos noches para Alejandro Sanz.


La joven que llevó sus canciones a España.


La mujer que ahora experimenta con cianotipia, electrónica y dembow.


Todas parecen versiones diferentes de Maria Simon.


Pero ella encuentra algo que las conecta.


Una misma manera de observar.


Una misma necesidad de compartir.


Una sensibilidad que puede cambiar de herramientas sin desaparecer.


Tal vez por eso estudiar actuación nunca fue tiempo perdido antes de comenzar la música.


El teatro le enseñó a entrar en otras historias.


Las canciones terminaron enseñándole a entrar en la propia.


Y ahora, camino a México, las dos experiencias vuelven a encontrarse dentro del mismo escenario.

Barbie Williams habla sobre neofolclore, SIAMÉS, su nuevo álbum, el concepto Paréntesis y su participación en EIMIM 2026 en México. La arti...

Barbie Williams habla sobre neofolclore, SIAMÉS, su nuevo álbum, el concepto Paréntesis y su participación en EIMIM 2026 en México.

La artista argentina radicada en México habla sobre migración, independencia, su pasado con SIAMÉS y una nueva etapa donde la voz, la electrónica y las raíces latinoamericanas conviven mientras aprende a habitar aquello que todavía está cambiando.

Artista: Barbie Williams
Origen: Argentina
Residencia actual: Ciudad de México
Propuesta: Neofolclore / pop / electrónica / música coral
Próximo concepto escénico: Paréntesis
Presentación: 24 de septiembre de 2026
Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical
Horario: 8:00 p. m.
Formato del showcase: Voz, electrónica y batería



Barbie Williams lleva su casa en las canciones

Para Barbie Williams, el folclore no comienza cuando alguien toca una guitarra de nylon.


Tampoco termina en una chacarera, una zamba o un bolero.


Puede aparecer dentro de una comida familiar, una cantina, una conversación entre amigos, una celebración o cualquier ritual capaz de recordarnos de dónde venimos.


“El folclore no es un género. Es un estilo de vida”, explica.


La idea permite comprender buena parte de su proyecto solista.


Williams nació en Argentina, creció en la Patagonia, vivió durante años fuera de su país y actualmente está radicada en Ciudad de México. Su recorrido la llevó también por Berlín, una ciudad donde encontró un universo electrónico e industrial aparentemente distante de las músicas con las que había crecido.


Pero la raíz no desapareció.


Se transformó.


De esa convivencia surge aquello que define como neofolclore: una reinterpretación de la memoria latinoamericana capaz de convivir con pop, electrónica, loops, texturas vocales, música coral y cualquier sonido que resulte necesario.


“No importa a dónde vaya. El folclore va conmigo porque es mi manera de sentirme en casa”.


El neofolclore como hogar portátil

Cuando Barbie llegó a Alemania llevaba más que canciones.


Llevaba una manera de entender la música.


En la Patagonia argentina había convivido con chacareras, zambas y otras expresiones tradicionales. Ese sonido formaba parte de reuniones, vínculos y recuerdos.


Berlín ofrecía otro panorama.


Máquinas.


Electrónica.


Clubes.


Una relación completamente diferente entre cuerpo, sonido y espacio.


Intentar reproducir literalmente el folclore argentino dentro de aquel contexto podía sentirse artificial. La solución fue permitir que ambos mundos comenzaran a contaminarse.


El concepto de folclore se volvió entonces más amplio.


Cada territorio posee sus propios rituales. Para Barbie, una celebración alemana alrededor de la cerveza también puede contener una expresión folclórica porque habla de tradición, comunidad y pertenencia.


El punto no está en conservar la música dentro de una vitrina.


Está en preguntarse qué sucede cuando una tradición viaja.


De SIAMÉS a construir una identidad propia

Antes de desarrollar completamente su proyecto solista, Barbie Williams formó parte de SIAMÉS como cantante y compositora.


La banda alcanzó una audiencia internacional y le permitió recorrer distintos países y escenarios. Su dossier registra presentaciones y giras por Estados Unidos, México, España, Portugal, Francia, Países Bajos, Inglaterra, Alemania, Italia, Polonia, Argentina, Chile, Brasil y Colombia.


También fue una confirmación.


Aunque la música había estado presente desde mucho antes.


Una de las primeras revelaciones ocurrió cuando tenía apenas 17 años.


Durante una gira internacional llegó a un hotel, observó la habitación y la vista frente a ella y comprendió algo aparentemente sencillo:


estaba ahí porque cantaba.

“Dije: wow, estoy acá porque estoy haciendo música”.

La imagen quedó grabada.


No necesariamente por el lujo, sino porque por primera vez pudo observar una consecuencia tangible de aquello que sabía hacer.


Aun así, convertirlo en profesión no fue inmediato.


Cuando la familia pregunta cómo vas a vivir de esto

Como ocurre con innumerables artistas, alrededor aparecieron las dudas.


¿Realmente se puede vivir de la música?


¿No sería mejor estudiar otra cosa?


Barbie intentó ese camino.


Comenzó una formación distinta, impulsada en parte por una mirada familiar más tradicional. Duró aproximadamente dos años.


Después llegó una conclusión inevitable:


hacer aquello durante toda su vida significaría ser profundamente infeliz.


Entró al conservatorio.


Y comenzó a apostar completamente por la música.


Eso no significa que las dudas desaparecieran.


Todavía hoy pueden aparecer.


“Hasta el día de hoy a veces me pregunto qué estoy haciendo”, admite.


La diferencia es que ahora conoce la respuesta cada vez que vuelve a crear.


La carrera independiente también incluye llorar y hacer el merch

Hablar de seguir los sueños puede volverse fácilmente una frase bonita.


Barbie se encarga de devolverla a la realidad.


Ser artista independiente significa también hacer presupuestos, llenar convocatorias, pensar producciones, encargarse de redes sociales, fabricar mercancía y encontrar nuevas maneras de financiar un viaje o un espectáculo.


“Una lloradita, hago el merch y seguimos”.


La frase puede provocar risa, pero resume perfectamente la distancia entre la imagen romántica del artista y su rutina cotidiana.


Williams se define prácticamente como una “todóloga”.


Y no necesariamente lo observa como una derrota.


La independencia exige resistencia.


También obliga a aprender constantemente.


Por eso su mensaje no es “abandona todo y vive únicamente de tu pasión”.


Es algo más razonable:


haz aquello que amas aunque todavía necesites hacer otras cosas para sostenerlo.


“Es muy corta la vida para no intentarlo”.


Una máquina de humo terminó conectándola con EIM

Su llegada al Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical también posee una historia bastante menos solemne de lo esperado.


Todo comenzó con una máquina de humo.


Barbie necesitaba una para un concierto y preguntó mediante Instagram. Una amiga la conectó con una mujer que podía prestársela.


La consiguió.


El concierto ocurrió.


Historia terminada.


O eso parecía.


Tiempo después, Williams viajó a Colombia para participar en Circulart y conoció a distintas personas vinculadas con el encuentro.


Entre ellas estaba aquella mujer.


La misma de la máquina de humo.


Después volverían a encontrarse dentro de otros espacios de la industria hasta que finalmente Barbie decidió postular formalmente.


“Yo a todo estoy aplicando por mi cuenta”, cuenta.


EIM forma parte de una serie de convocatorias y mercados a los que ha accedido durante los últimos años, construyendo poco a poco aquello que considera fundamental para cualquier proyecto independiente:


infraestructura.


Por qué siguen siendo necesarios los espacios para mujeres

Barbie llegará al encuentro en un momento donde también reflexiona sobre la presencia femenina dentro de la industria.


No plantea que las mujeres sean una excepción.


Todo lo contrario.


“Somos muchas las mujeres que estamos en la industria”.


Precisamente por eso considera necesarios espacios que aumenten la visibilidad, generen conexiones y permitan construir nuevas redes profesionales.


Su participación será el 24 de septiembre a las 8:00 p. m., con un showcase aproximado de veinte minutos.


Y también llegará con un formato distinto.


Hacer más con menos

La nueva configuración escénica nació, parcialmente, de algo muy concreto:

el presupuesto.


Viajar con una banda completa siempre resulta atractivo, pero también multiplica los costos.


Barbie decidió transformar esa restricción en posibilidad creativa.


Durante el showcase estará acompañada por batería, mientras ella misma operará secuencias, máquinas y elementos electrónicos.


Eso implica asumir tareas que anteriormente podían estar distribuidas entre más personas.


Pero también abre otro lenguaje.


Más compacto.


Más electrónico.


Más controlado desde el escenario.


Adaptarse no significa necesariamente reducir la propuesta.


A veces significa descubrir otra forma de interpretarla.


“Paréntesis”: cuando algo terminó pero lo siguiente todavía no existe

Ese estado de transformación también tiene un nombre:


Paréntesis.


El próximo espectáculo conceptual de Barbie Williams parte de una idea sencilla y poderosa:


el espacio entre aquello que ya murió y aquello que todavía no nació.

Su dossier lo plantea como un recorrido que puede atravesar bolero, folclore, fado, electrónica, cumbia, pop, urbano y música coral, con la voz como centro y loops, samples y capas vocales construyendo paisajes en directo.


Pero durante la entrevista el concepto adquiere otra dimensión.


Barbie está atravesando duelos y transformaciones personales.


Después de etapas donde su escritura miraba de manera más amplia hacia asuntos colectivos y sociales, ahora siente la necesidad de volver hacia adentro.


“Estoy más romántica y dramática”, bromea.


En realidad, el movimiento parece natural.


Las personas también funcionan mediante ciclos.


Algo termina.


Existe un momento incómodo donde todavía no sabemos quién vamos a ser después.


Y solamente entonces comienza algo nuevo.


Ese espacio intermedio es Paréntesis.


Un disco que necesita cocinarse lentamente

Barbie quiere publicar un nuevo álbum durante 2027.


Existen canciones.


Ideas.


Un concepto.


También próximos lanzamientos y colaboraciones.


Pero no quiere apresurarse simplemente porque el calendario de la industria sugiera que debería tener nueva música disponible constantemente.


“Algunos buenos platos se cocinan lento”.


Su material exige tiempo especialmente por una razón:


la voz no funciona solamente como vehículo para las letras.


Es un instrumento.


En algunas de sus producciones puede haber decenas de canales vocales construyendo armonías, texturas y atmósferas.


Al volante, por ejemplo, llegó a manejar alrededor de setenta capas vocales dentro de su proceso.


El siguiente disco buscará cierta reducción.


Más espacio.


Algo más minimalista.


Pero la voz seguirá en el centro.


Desaprender para volver a jugar

Esa relación con la voz también se extiende fuera de su propia música.


Barbie imparte un curso de composición y exploración vocal en Domestika, donde ha trabajado con más de mil estudiantes.


El enfoque parte de una idea que coincide con su propia búsqueda:


deconstruir limitaciones.


La voz puede ser melodía.


Ritmo.


Ruido.


Textura.


Percusión.


Respiración.


Un instrumento puede comenzar cuando dejamos de exigirle que funcione únicamente de la manera para la que aparentemente fue creado.


En el fondo, se trata de recuperar el juego.


La adolescente que escucharía “Es lo que hay”

Si Barbie pudiera regresar con toda su música y mostrársela a su versión adolescente, cree que la reacción sería de entusiasmo.


Porque incluso ella continúa sorprendiéndose cuando escucha algunas de sus decisiones.


No por arrogancia.


Por el placer de haber arriesgado.


La canción que elegiría para aquella Barbie sería “Es lo que hay”.


Tiene fuerza.


Humor.


Y también una mirada social.


La pieza surgió desde el hartazgo frente al conformismo colectivo y determinadas situaciones políticas de Argentina.


“No estamos bien. Estamos bastante mal y tenemos que cambiar cosas”.


La canción no ofrece una solución partidista.


Funciona más como llamado.


No acostumbrarse.


No aceptar que algo simplemente “es lo que hay”.


Sembrar algo aunque el mundo esté polarizado

La política aparece inevitablemente porque Barbie creció dentro de discusiones donde las diferencias ideológicas podían llegar incluso a fracturar reuniones familiares.


Con el tiempo ha aprendido otra cosa.


No compartir una postura no elimina la necesidad de comprender que la otra persona existe.


El mundo está profundamente polarizado.


Williams no busca aumentar esa división.


Habla de unión.


Pero tampoco de pasividad.


Cada persona puede participar desde su espacio.


Hacer algo.


Cuestionar.


Sembrar una idea.


Porque permanecer completamente inmóviles también es una elección.


La artista que sigue aplicando

Hay algo revelador en escuchar a una artista que ha formado parte de un proyecto internacional como SIAMÉS, ha recorrido numerosos países, cantó junto a Los Panchos en el Teatro Metropólitan y ha participado en festivales y mercados internacionales decir tranquilamente:


“apliqué como cualquier ser humano mortal”.


Detrás de una trayectoria visible continúa existiendo la artista que llena formularios.


Que envía materiales.


Que espera respuestas.


Que hace presupuestos.


Que necesita reorganizar un espectáculo cuando no alcanza para viajar con toda la banda.


Quizá ahí está una de las ideas más importantes de la conversación.


No existe necesariamente un momento mágico donde la carrera artística deja de requerir resistencia.


Cambian los problemas.


Crece la experiencia.


Llegan otras oportunidades.


Pero todavía hay que continuar.


Barbie Williams está precisamente ahí.


En un paréntesis.


Entre un proyecto que ya conoce y un álbum que todavía está tomando forma.


Entre el folclore con el que aprendió a sentirse en casa y las máquinas que ahora empieza a operar sobre el escenario.


Entre Argentina, Berlín y México.


Entre aquello que terminó y algo que todavía no tiene nombre.


Y quizá ése sea el punto más interesante para escuchar a una artista.


Justo antes de descubrir en qué se va a convertir.