Barbie Williams habla sobre neofolclore, SIAMÉS, su nuevo álbum, el concepto Paréntesis y su participación en EIMIM 2026 en México. La arti...

Barbie Williams habla sobre neofolclore, SIAMÉS, su nuevo álbum, el concepto Paréntesis y su participación en EIMIM 2026 en México.

La artista argentina radicada en México habla sobre migración, independencia, su pasado con SIAMÉS y una nueva etapa donde la voz, la electrónica y las raíces latinoamericanas conviven mientras aprende a habitar aquello que todavía está cambiando.

Artista: Barbie Williams
Origen: Argentina
Residencia actual: Ciudad de México
Propuesta: Neofolclore / pop / electrónica / música coral
Próximo concepto escénico: Paréntesis
Presentación: 24 de septiembre de 2026
Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical
Horario: 8:00 p. m.
Formato del showcase: Voz, electrónica y batería



Barbie Williams lleva su casa en las canciones

Para Barbie Williams, el folclore no comienza cuando alguien toca una guitarra de nylon.


Tampoco termina en una chacarera, una zamba o un bolero.


Puede aparecer dentro de una comida familiar, una cantina, una conversación entre amigos, una celebración o cualquier ritual capaz de recordarnos de dónde venimos.


“El folclore no es un género. Es un estilo de vida”, explica.


La idea permite comprender buena parte de su proyecto solista.


Williams nació en Argentina, creció en la Patagonia, vivió durante años fuera de su país y actualmente está radicada en Ciudad de México. Su recorrido la llevó también por Berlín, una ciudad donde encontró un universo electrónico e industrial aparentemente distante de las músicas con las que había crecido.


Pero la raíz no desapareció.


Se transformó.


De esa convivencia surge aquello que define como neofolclore: una reinterpretación de la memoria latinoamericana capaz de convivir con pop, electrónica, loops, texturas vocales, música coral y cualquier sonido que resulte necesario.


“No importa a dónde vaya. El folclore va conmigo porque es mi manera de sentirme en casa”.


El neofolclore como hogar portátil

Cuando Barbie llegó a Alemania llevaba más que canciones.


Llevaba una manera de entender la música.


En la Patagonia argentina había convivido con chacareras, zambas y otras expresiones tradicionales. Ese sonido formaba parte de reuniones, vínculos y recuerdos.


Berlín ofrecía otro panorama.


Máquinas.


Electrónica.


Clubes.


Una relación completamente diferente entre cuerpo, sonido y espacio.


Intentar reproducir literalmente el folclore argentino dentro de aquel contexto podía sentirse artificial. La solución fue permitir que ambos mundos comenzaran a contaminarse.


El concepto de folclore se volvió entonces más amplio.


Cada territorio posee sus propios rituales. Para Barbie, una celebración alemana alrededor de la cerveza también puede contener una expresión folclórica porque habla de tradición, comunidad y pertenencia.


El punto no está en conservar la música dentro de una vitrina.


Está en preguntarse qué sucede cuando una tradición viaja.


De SIAMÉS a construir una identidad propia

Antes de desarrollar completamente su proyecto solista, Barbie Williams formó parte de SIAMÉS como cantante y compositora.


La banda alcanzó una audiencia internacional y le permitió recorrer distintos países y escenarios. Su dossier registra presentaciones y giras por Estados Unidos, México, España, Portugal, Francia, Países Bajos, Inglaterra, Alemania, Italia, Polonia, Argentina, Chile, Brasil y Colombia.


También fue una confirmación.


Aunque la música había estado presente desde mucho antes.


Una de las primeras revelaciones ocurrió cuando tenía apenas 17 años.


Durante una gira internacional llegó a un hotel, observó la habitación y la vista frente a ella y comprendió algo aparentemente sencillo:


estaba ahí porque cantaba.

“Dije: wow, estoy acá porque estoy haciendo música”.

La imagen quedó grabada.


No necesariamente por el lujo, sino porque por primera vez pudo observar una consecuencia tangible de aquello que sabía hacer.


Aun así, convertirlo en profesión no fue inmediato.


Cuando la familia pregunta cómo vas a vivir de esto

Como ocurre con innumerables artistas, alrededor aparecieron las dudas.


¿Realmente se puede vivir de la música?


¿No sería mejor estudiar otra cosa?


Barbie intentó ese camino.


Comenzó una formación distinta, impulsada en parte por una mirada familiar más tradicional. Duró aproximadamente dos años.


Después llegó una conclusión inevitable:


hacer aquello durante toda su vida significaría ser profundamente infeliz.


Entró al conservatorio.


Y comenzó a apostar completamente por la música.


Eso no significa que las dudas desaparecieran.


Todavía hoy pueden aparecer.


“Hasta el día de hoy a veces me pregunto qué estoy haciendo”, admite.


La diferencia es que ahora conoce la respuesta cada vez que vuelve a crear.


La carrera independiente también incluye llorar y hacer el merch

Hablar de seguir los sueños puede volverse fácilmente una frase bonita.


Barbie se encarga de devolverla a la realidad.


Ser artista independiente significa también hacer presupuestos, llenar convocatorias, pensar producciones, encargarse de redes sociales, fabricar mercancía y encontrar nuevas maneras de financiar un viaje o un espectáculo.


“Una lloradita, hago el merch y seguimos”.


La frase puede provocar risa, pero resume perfectamente la distancia entre la imagen romántica del artista y su rutina cotidiana.


Williams se define prácticamente como una “todóloga”.


Y no necesariamente lo observa como una derrota.


La independencia exige resistencia.


También obliga a aprender constantemente.


Por eso su mensaje no es “abandona todo y vive únicamente de tu pasión”.


Es algo más razonable:


haz aquello que amas aunque todavía necesites hacer otras cosas para sostenerlo.


“Es muy corta la vida para no intentarlo”.


Una máquina de humo terminó conectándola con EIM

Su llegada al Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical también posee una historia bastante menos solemne de lo esperado.


Todo comenzó con una máquina de humo.


Barbie necesitaba una para un concierto y preguntó mediante Instagram. Una amiga la conectó con una mujer que podía prestársela.


La consiguió.


El concierto ocurrió.


Historia terminada.


O eso parecía.


Tiempo después, Williams viajó a Colombia para participar en Circulart y conoció a distintas personas vinculadas con el encuentro.


Entre ellas estaba aquella mujer.


La misma de la máquina de humo.


Después volverían a encontrarse dentro de otros espacios de la industria hasta que finalmente Barbie decidió postular formalmente.


“Yo a todo estoy aplicando por mi cuenta”, cuenta.


EIM forma parte de una serie de convocatorias y mercados a los que ha accedido durante los últimos años, construyendo poco a poco aquello que considera fundamental para cualquier proyecto independiente:


infraestructura.


Por qué siguen siendo necesarios los espacios para mujeres

Barbie llegará al encuentro en un momento donde también reflexiona sobre la presencia femenina dentro de la industria.


No plantea que las mujeres sean una excepción.


Todo lo contrario.


“Somos muchas las mujeres que estamos en la industria”.


Precisamente por eso considera necesarios espacios que aumenten la visibilidad, generen conexiones y permitan construir nuevas redes profesionales.


Su participación será el 24 de septiembre a las 8:00 p. m., con un showcase aproximado de veinte minutos.


Y también llegará con un formato distinto.


Hacer más con menos

La nueva configuración escénica nació, parcialmente, de algo muy concreto:

el presupuesto.


Viajar con una banda completa siempre resulta atractivo, pero también multiplica los costos.


Barbie decidió transformar esa restricción en posibilidad creativa.


Durante el showcase estará acompañada por batería, mientras ella misma operará secuencias, máquinas y elementos electrónicos.


Eso implica asumir tareas que anteriormente podían estar distribuidas entre más personas.


Pero también abre otro lenguaje.


Más compacto.


Más electrónico.


Más controlado desde el escenario.


Adaptarse no significa necesariamente reducir la propuesta.


A veces significa descubrir otra forma de interpretarla.


“Paréntesis”: cuando algo terminó pero lo siguiente todavía no existe

Ese estado de transformación también tiene un nombre:


Paréntesis.


El próximo espectáculo conceptual de Barbie Williams parte de una idea sencilla y poderosa:


el espacio entre aquello que ya murió y aquello que todavía no nació.

Su dossier lo plantea como un recorrido que puede atravesar bolero, folclore, fado, electrónica, cumbia, pop, urbano y música coral, con la voz como centro y loops, samples y capas vocales construyendo paisajes en directo.


Pero durante la entrevista el concepto adquiere otra dimensión.


Barbie está atravesando duelos y transformaciones personales.


Después de etapas donde su escritura miraba de manera más amplia hacia asuntos colectivos y sociales, ahora siente la necesidad de volver hacia adentro.


“Estoy más romántica y dramática”, bromea.


En realidad, el movimiento parece natural.


Las personas también funcionan mediante ciclos.


Algo termina.


Existe un momento incómodo donde todavía no sabemos quién vamos a ser después.


Y solamente entonces comienza algo nuevo.


Ese espacio intermedio es Paréntesis.


Un disco que necesita cocinarse lentamente

Barbie quiere publicar un nuevo álbum durante 2027.


Existen canciones.


Ideas.


Un concepto.


También próximos lanzamientos y colaboraciones.


Pero no quiere apresurarse simplemente porque el calendario de la industria sugiera que debería tener nueva música disponible constantemente.


“Algunos buenos platos se cocinan lento”.


Su material exige tiempo especialmente por una razón:


la voz no funciona solamente como vehículo para las letras.


Es un instrumento.


En algunas de sus producciones puede haber decenas de canales vocales construyendo armonías, texturas y atmósferas.


Al volante, por ejemplo, llegó a manejar alrededor de setenta capas vocales dentro de su proceso.


El siguiente disco buscará cierta reducción.


Más espacio.


Algo más minimalista.


Pero la voz seguirá en el centro.


Desaprender para volver a jugar

Esa relación con la voz también se extiende fuera de su propia música.


Barbie imparte un curso de composición y exploración vocal en Domestika, donde ha trabajado con más de mil estudiantes.


El enfoque parte de una idea que coincide con su propia búsqueda:


deconstruir limitaciones.


La voz puede ser melodía.


Ritmo.


Ruido.


Textura.


Percusión.


Respiración.


Un instrumento puede comenzar cuando dejamos de exigirle que funcione únicamente de la manera para la que aparentemente fue creado.


En el fondo, se trata de recuperar el juego.


La adolescente que escucharía “Es lo que hay”

Si Barbie pudiera regresar con toda su música y mostrársela a su versión adolescente, cree que la reacción sería de entusiasmo.


Porque incluso ella continúa sorprendiéndose cuando escucha algunas de sus decisiones.


No por arrogancia.


Por el placer de haber arriesgado.


La canción que elegiría para aquella Barbie sería “Es lo que hay”.


Tiene fuerza.


Humor.


Y también una mirada social.


La pieza surgió desde el hartazgo frente al conformismo colectivo y determinadas situaciones políticas de Argentina.


“No estamos bien. Estamos bastante mal y tenemos que cambiar cosas”.


La canción no ofrece una solución partidista.


Funciona más como llamado.


No acostumbrarse.


No aceptar que algo simplemente “es lo que hay”.


Sembrar algo aunque el mundo esté polarizado

La política aparece inevitablemente porque Barbie creció dentro de discusiones donde las diferencias ideológicas podían llegar incluso a fracturar reuniones familiares.


Con el tiempo ha aprendido otra cosa.


No compartir una postura no elimina la necesidad de comprender que la otra persona existe.


El mundo está profundamente polarizado.


Williams no busca aumentar esa división.


Habla de unión.


Pero tampoco de pasividad.


Cada persona puede participar desde su espacio.


Hacer algo.


Cuestionar.


Sembrar una idea.


Porque permanecer completamente inmóviles también es una elección.


La artista que sigue aplicando

Hay algo revelador en escuchar a una artista que ha formado parte de un proyecto internacional como SIAMÉS, ha recorrido numerosos países, cantó junto a Los Panchos en el Teatro Metropólitan y ha participado en festivales y mercados internacionales decir tranquilamente:


“apliqué como cualquier ser humano mortal”.


Detrás de una trayectoria visible continúa existiendo la artista que llena formularios.


Que envía materiales.


Que espera respuestas.


Que hace presupuestos.


Que necesita reorganizar un espectáculo cuando no alcanza para viajar con toda la banda.


Quizá ahí está una de las ideas más importantes de la conversación.


No existe necesariamente un momento mágico donde la carrera artística deja de requerir resistencia.


Cambian los problemas.


Crece la experiencia.


Llegan otras oportunidades.


Pero todavía hay que continuar.


Barbie Williams está precisamente ahí.


En un paréntesis.


Entre un proyecto que ya conoce y un álbum que todavía está tomando forma.


Entre el folclore con el que aprendió a sentirse en casa y las máquinas que ahora empieza a operar sobre el escenario.


Entre Argentina, Berlín y México.


Entre aquello que terminó y algo que todavía no tiene nombre.


Y quizá ése sea el punto más interesante para escuchar a una artista.


Justo antes de descubrir en qué se va a convertir.


Ill Niño reprograma su regreso a CDMX con dos noches en Fuck Off Room, el 16 y 17 de septiembre. Los boletos anteriores siguen siendo válido...

Ill Niño reprograma su regreso a CDMX con dos noches en Fuck Off Room, el 16 y 17 de septiembre. Los boletos anteriores siguen siendo válidos.


16 y 17 de septiembre – Fuck Off Room, CDMX
🎟️ Boletos disponibles a través de Superboletos
🎟️ Los boletos adquiridos para la fecha original de abril siguen siendo válidos.

La espera para ver a Ill Niño en Ciudad de México tendrá que extenderse un poco más, pero también se convertirá en una experiencia de dos noches. La banda de metal latino reprogramó su presentación y ahora llegará al Fuck Off Room los próximos 16 y 17 de septiembre, donde llevará su combinación de nu metal, percusiones latinas y riffs pesados a un escenario mucho más cercano.


La agrupación informó que los boletos adquiridos previamente para la fecha de abril serán completamente válidos para las nuevas presentaciones, por lo que los asistentes no tendrán que realizar ningún cambio.


Ill Niño en CDMX: dos noches para entrar al moshpit

La propuesta de Ill Niño siempre ha encontrado uno de sus puntos fuertes en la mezcla. La banda tomó elementos del nu metal y los cruzó con percusiones y ritmos latinos para construir un sonido que terminó convirtiéndose en una de las referencias del latin metal a nivel internacional.


Esa combinación también se traslada directamente a sus presentaciones en vivo. La música de Ill Niño tiene una naturaleza particularmente física: guitarras pesadas, baterías contundentes y percusiones que agregan una dimensión rítmica distinta a los breakdowns y momentos más agresivos de su repertorio.


Y quizá por eso el Fuck Off Room resulta especialmente interesante para este encuentro. Lejos de un escenario monumental, el recinto permitirá que la banda y el público compartan un espacio mucho más reducido, donde la distancia entre el escenario y quienes están frente a él prácticamente desaparece.


Para una agrupación cuya música está hecha para sentirse tanto como escucharse, dos noches en un formato de estas características pueden convertirse en una experiencia particularmente intensa.


Los boletos siguen siendo válidos

Ill Niño agradeció públicamente la paciencia y comprensión del público mexicano ante la reprogramación y reiteró su compromiso de regresar con un espectáculo a la altura de las expectativas.


Quienes ya cuentan con entradas para la fecha originalmente programada en abril no necesitan adquirir nuevos boletos ni realizar ningún cambio. Los accesos serán válidos para las nuevas fechas, de acuerdo con la información proporcionada por la banda.


Los nuevos accesos para las presentaciones del 16 y 17 de septiembre se encuentran disponibles mediante Superboletos.


📍 Fuck Off Room
Diagonal Patriotismo 6, Col. Hipódromo Condesa, CDMX

Dos noches, un escenario pequeño y una banda que nunca ha entendido demasiado bien eso de tocar a medias. En septiembre, Ill Niño vuelve a la Ciudad de México para que el metal latino se escuche —y se sienta— de cerca.

MoreJuice Fest llega al Pepsi Center el 13 de agosto con Tino el Pingüino, Robot95, Simpson Ahuevo y más talentos urbanos. El festival que r...

MoreJuice Fest llega al Pepsi Center el 13 de agosto con Tino el Pingüino, Robot95, Simpson Ahuevo y más talentos urbanos.


El festival que reúne hip hop, trap y nuevas voces de la escena independiente cambia de fecha al 13 de agosto

📍 13 de agosto de 2026 – Pepsi Center WTC, Ciudad de México
🎟️ Boletos disponibles en Ticketmaster


La escena urbana mexicana tendrá una nueva cita con MoreJuice Fest, un festival que reunirá el próximo 13 de agosto en el Pepsi Center WTC a algunos de los proyectos más representativos de la nueva generación del hip hop, trap y sonidos alternativos del país. Después de anunciar originalmente su realización para julio, el encuentro musical cambia de fecha para ofrecer una experiencia que celebra la creatividad independiente y el movimiento que continúa transformando la música latinoamericana.


Más que un festival, MoreJuice Fest nace como una extensión del universo creativo de More Juice, colectivo y casa artística que durante los últimos años ha impulsado proyectos con identidad propia dentro de la escena urbana nacional.


El encuentro busca convertirse en un punto de reunión para quienes siguen la evolución de una generación de artistas que han construido su camino desde la independencia, la experimentación y una conexión directa con sus comunidades.


MoreJuice Fest: la nueva cara de la música urbana mexicana

El cartel representa distintas generaciones y estilos dentro de la cultura urbana. Entre los nombres que forman parte de esta primera edición destaca Tino el Pingüino, una de las figuras más respetadas del hip hop alternativo mexicano, con una trayectoria de más de dos décadas marcada por una escritura personal y una identidad que lo ha convertido en referente de la escena independiente.


También estará presente Robot95, artista originario de Mexicali que ha desarrollado una propuesta donde conviven el hip hop clásico, la cultura mexicana y sonidos contemporáneos, consolidándose como una de las voces más interesantes de la nueva ola urbana.


A ellos se suma Simpson Ahuevo, uno de los nombres fundamentales del rap mexicano desde mediados de los 2000, reconocido por una carrera que ha combinado autenticidad, evolución musical y colaboraciones con distintos exponentes de la escena.


El festival también contará con la participación de proyectos como Los Muchachos, quienes han fortalecido el sonido de More Juice a través de colaboraciones y una propuesta que representa la identidad colectiva del sello, además de Go Golden Junk, una de las voces más versátiles dentro del catálogo del movimiento.


La primera edición de MoreJuice Fest representa un momento importante para una comunidad artística que durante años ha apostado por construir nuevas rutas dentro de la música mexicana.


Desde su origen como More Juice Records en 2020, el proyecto evolucionó hasta convertirse en una plataforma con distintas áreas como management, booking, publishing, estudios de grabación y desarrollo artístico, con presencia en México, Estados Unidos y Latinoamérica.


Este festival será el espacio donde todas esas historias coincidan en un mismo escenario: artistas, productores, creativos y seguidores que forman parte de una escena que continúa creciendo lejos de las fórmulas tradicionales.


El Pepsi Center WTC será testigo de una noche donde el hip hop, el trap y las nuevas expresiones urbanas demostrarán que la música independiente no sólo está vigente, sino que sigue marcando el futuro.

LAGOS en Auditorio BB llegará con En La Noche Tour, una nueva era del dúo ganador del Latin Grammy con pop, emoción y nuevos sonidos. El dúo...

LAGOS en Auditorio BB llegará con En La Noche Tour, una nueva era del dúo ganador del Latin Grammy con pop, emoción y nuevos sonidos.


El dúo ganador del Latin Grammy llegará a la CDMX con su nueva gira internacional “En La Noche Tour”

📍 12 de septiembre de 2026 – Auditorio BB, Ciudad de México
🎟️ Preventa Banamex: 25 de junio, 11:00 a.m.

LAGOS en Auditorio BB marcará el inicio de una nueva etapa para uno de los proyectos más destacados del pop latino contemporáneo. El dúo conformado por Luis Jiménez y Agustín Zubillaga llegará a la Ciudad de México como parte de su gira internacional “En La Noche Tour”, una experiencia que llevará su nueva identidad sonora a México, España y Latinoamérica durante 2026.


Más que una gira de conciertos, este recorrido representa la evolución de un proyecto que ha encontrado en la noche, la elegancia electrónica y las emociones profundas una nueva forma de conectar con su público. Con una propuesta que combina sensibilidad pop, producción contemporánea y letras cargadas de experiencias personales, LAGOS prepara un espectáculo pensado para vivir la música desde otra perspectiva.


LAGOS en Auditorio BB: la nueva era del pop latino llega a México

La gira nace alrededor de la nueva etapa creativa del dúo y del universo sonoro de su próximo tercer álbum de estudio. Como adelanto de este camino, LAGOS presentó recientemente “WhyWhyWhy”, sencillo que abre la puerta a una propuesta renovada donde la agrupación explora nuevas texturas sin perder la esencia que la ha llevado a convertirse en uno de los nombres más sólidos del pop latino actual.


Desde su formación en 2019, LAGOS ha construido una carrera basada en la composición, la producción y una profunda conexión con las historias que cuentan sus canciones. Luis Jiménez y Agustín Zubillaga no sólo se han consolidado como intérpretes, sino también como creadores detrás de algunos de los temas más importantes de la música latina reciente.


Entre sus canciones más reconocidas se encuentran “Mónaco”, “No Se Acaba Hasta Que Acabe”, “Julia” y “Cuerno”, temas que han ayudado a construir una comunidad internacional de seguidores. A esto se suma uno de los momentos más importantes de su trayectoria: la autoría del éxito global “Ojos Marrones” de Lasso, trabajo que les valió el reconocimiento de un Latin Grammy.


Con más de 1,500 millones de reproducciones globales, LAGOS llega a esta gira respaldado por una audiencia que continúa creciendo en distintos territorios. México se mantiene como uno de los mercados clave para el dúo, donde sus canciones han encontrado una conexión especial con un público que reconoce tanto su faceta artística como su talento detrás de grandes composiciones.


“En La Noche Tour” recorrerá tres continentes y llevará esa atmósfera nocturna que define su nueva etapa a diferentes escenarios. La gira comenzará en México con tres fechas, continuará por España y posteriormente llegará a distintas ciudades de Latinoamérica, consolidando la expansión internacional de un proyecto que sigue creciendo sin perder su identidad.


El concierto de LAGOS en Auditorio BB promete ser un encuentro cercano entre canciones conocidas, nuevos sonidos y una producción diseñada para acompañar esta nueva etapa del dúo. Será una oportunidad para descubrir cómo una de las propuestas más interesantes del pop latino transforma la madrugada en un espacio para cantar, recordar y conectar.


Porque algunas canciones simplemente se escuchan; otras encuentran el momento exacto para acompañarnos en la noche.

Nach en Pepsi Center llegará con Destino México 2026, una noche donde el rap en español celebrará trayectoria, poesía y nuevas canciones. E...

Nach en Pepsi Center llegará con Destino México 2026, una noche donde el rap en español celebrará trayectoria, poesía y nuevas canciones.

El referente del rap en español regresa a México para presentar su nueva etapa artística

📍 11 de septiembre de 2026 – Pepsi Center WTC, Ciudad de México
🎟️ Boletos disponibles en taquillas del inmueble y Ticketmaster

Nach en Pepsi Center marcará el regreso a México de una de las voces más importantes y respetadas del rap en español. Con más de tres décadas de trayectoria, Ignacio Fornés Olmo llegará a la Ciudad de México como parte de la gira Destino México 2026, un recorrido donde presentará su más reciente álbum y reencontrará a una audiencia que ha acompañado sus letras durante generaciones.


Lejos de ser únicamente una celebración de trayectoria, esta nueva etapa representa una mirada hacia el presente de un artista que continúa cuestionándose, escribiendo y encontrando nuevas formas de conectar. Destino, su nuevo material discográfico, nace desde la introspección y funciona como una conversación personal sobre el paso del tiempo, la identidad y el lugar que ocupa la música dentro de la vida.


Nach en Pepsi Center: una noche de poesía, rap y memoria

Desde sus primeros años en la escena hip hop, Nach se convirtió en uno de los grandes narradores del rap en español. Su capacidad para transformar experiencias personales, reflexiones sociales y emociones complejas en versos lo colocó como un referente para miles de seguidores que encontraron en sus canciones una forma distinta de entender el género.


A lo largo de más de 30 años de carrera, el artista alicantino ha construido un catálogo fundamental con discos como En la Brevedad de los Días, Poesía Difusa y Ars Magna/Miradas, trabajos que ayudaron a consolidar una visión del rap como una herramienta de expresión artística y literaria.


Su propuesta siempre ha estado marcada por una combinación entre técnica, mensaje y sensibilidad. Para Nach, el rap nunca ha sido únicamente una cuestión de ritmo, sino una forma de observar el mundo, cuestionarlo y encontrar belleza incluso en las contradicciones.


Con Destino, el artista abre una nueva etapa creativa donde mantiene la fuerza del hip hop clásico, pero incorpora nuevos elementos sonoros con atmósferas más profundas y matices contemporáneos. El álbum también refleja su capacidad para dialogar con nuevas generaciones del género, incluyendo colaboraciones con artistas como Trueno y Micro TDH.


Más que buscar demostrar algo después de tantos años de carrera, Nach llega con la tranquilidad de quien entiende que su mayor fortaleza siempre ha estado en las palabras. Su nueva música continúa explorando temas como la memoria, la evolución personal y las preguntas que aparecen cuando una vida entera ha sido dedicada a crear.


México ocupa un lugar especial dentro de la historia de Nach. Durante años, el público mexicano ha recibido su obra con una conexión particular, convirtiendo sus conciertos en encuentros donde las canciones dejan de ser únicamente interpretaciones y se transforman en momentos compartidos entre artista y seguidores.


La llegada de Destino México 2026 al Pepsi Center promete una noche donde convivirán distintas etapas de su carrera: los clásicos que marcaron al rap en español y las nuevas canciones que muestran que su historia todavía tiene capítulos por escribir.


Porque algunos artistas envejecen con sus canciones; otros logran que sus canciones envejezcan junto a su público. Nach pertenece a esa segunda categoría.

Karen Franjola habla sobre su primer show en México, su nuevo álbum, “Cuánto más” y la ironía que atraviesa su indie pop. La cantautora chil...

Karen Franjola habla sobre su primer show en México, su nuevo álbum, “Cuánto más” y la ironía que atraviesa su indie pop.

La cantautora chilena llegará por primera vez a México para participar en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical mientras prepara un nuevo disco de siete canciones donde el indie pop se acerca al rock y la electrónica.

Artista: Karen Franjola
Origen: Santiago de Chile 
Estilo: indie pop / pop alternativo
Lanzamiento reciente: “Cuánto más”
Presentación en México: 22 de septiembre de 2026 
 Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical 


Karen Franjola encontró la composición por accidente y terminó encontrándose a sí misma

No todos los caminos hacia la música comienzan con una certeza.


Karen Franjola sabía que quería permanecer cerca de ella, pero durante mucho tiempo no tuvo completamente claro desde dónde.


Había tocado piano durante su infancia y posteriormente ingresó a estudiar canto. El problema fue que aquella primera elección académica no funcionó como esperaba. Frente a la posibilidad de abandonar la universidad, encontró una alternativa en la misma institución: composición.


Nunca había compuesto formalmente.


Se cambió de carrera.


Y algo hizo clic.


“Llegué por un chiripazo”, recuerda.


Lo que comenzó como una solución improvisada terminó revelándole una capacidad que todavía no conocía. Descubrió que tenía ideas, melodías y una manera propia de ordenar palabras. Una década después del comienzo formal de su proyecto en 2016, la composición ya no parece un accidente.


Es el lugar desde el que Karen entiende el mundo.


Canciones que aparecen casi completas

Franjola no tiene una fórmula demasiado rígida para escribir.


De hecho, reconoce que continúa sin sentir que haya resuelto completamente el misterio del proceso creativo.


Pero existe un patrón.


Melodía y letra suelen aparecer al mismo tiempo. Una idea comienza a desarrollarse y, si la conexión ocurre, la estructura principal de la canción puede terminar el mismo día.


No acostumbra trabajar durante semanas sobre una misma pieza.


“Casi todas mis canciones han salido como de una”, explica.


Eso también implica aceptar que la inspiración no siempre llega cuando uno quiere.


Karen puede pasar tiempo esperando esa sensación donde, como describe, “algo pasa en el cerebro” y la canción comienza a revelarse.


Puede parecer una metodología poco controlable, pero también protege cierta espontaneidad.


La canción nace antes de que exista demasiado tiempo para corregirla hasta quitarle aquello que la hizo especial.


Reírse un poco de las desgracias

Si existe algo que atraviesa la escritura de Karen Franjola es la ironía.


No necesariamente porque todas sus canciones busquen provocar una carcajada, sino porque el humor funciona como una manera de observar situaciones incómodas sin negar que siguen siendo dolorosas.


“Es como reírse de las desgracias que le pasan a uno”, explica.


La propia artista reconoce una personalidad que puede ser algo enojona y encuentra una conexión natural entre esa intensidad, el humor negro y las letras que escribe.


“No hay mucha careta ahí”.


Una de las representaciones visuales más claras de esa identidad apareció en No se me da, EP publicado en 2023.


En la portada, Karen aparece sosteniendo un enorme brócoli como si se tratara del ramo de flores tradicional de cualquier fotografía delicada de una cantautora.


La imagen comenzó precisamente con esa intención.


Quería algo bonito.


Pero no demasiado correcto.


Su colaboradora visual propuso reemplazar las flores por el vegetal y, repentinamente, la portada comenzó a parecerse mucho más a Karen: cuidada, colorida y ligeramente absurda.


El dossier de la artista deja ver que esa preocupación estética ha acompañado distintas etapas de su discografía, desde el EP homónimo de 2016 hasta trabajos como La Razón, A la situación, Vestido, No se me da, “Casa”, “Gol”, “Andai’ buscando la pena” y “Piso 3”.


Un disco sobre cosas normales que parecen canciones de desamor

“Cuánto más” abre el siguiente capítulo.


El sencillo será parte de un nuevo álbum de siete canciones que Karen espera publicar a principios de diciembre.


El material pudo desarrollarse después de que la artista obtuviera un fondo en Chile destinado a financiar la grabación del proyecto.


Sonoramente, la intención es avanzar.


Karen habla de una producción más madura, mayor presencia de elementos electrónicos y una cercanía más evidente con el rock sin abandonar su relación con el indie pop.


Pero quizá la parte más interesante está en las letras.


El disco toma situaciones completamente cotidianas y las disfraza de conflictos sentimentales.


Una canción, por ejemplo, nació de algo tan específico como la dificultad de sacar a pasear a su perra porque es reactiva y ladra demasiado.


Escuchada fuera de contexto podría parecer una composición profundamente triste sobre una relación que no funciona.


Pero debajo está simplemente Karen intentando salir con su mascota.


Esa dualidad representa muy bien su forma de escribir.


Tomar algo ordinario.


Estirarlo.


Cubrirlo de melodrama.


Y permitir que el público construya otro significado.


“A la situación” es Karen; “Casa” es su proyecto

Cuando le preguntamos qué canción serviría para conocerla personalmente y cuál utilizaría para explicar su propuesta artística, Karen encontró dos respuestas diferentes.


Para entender a la persona elegiría “A la situación”.


Para comprender su proyecto, “Casa”.

Esta última apareció en 2024 y, para ella, reúne buena parte de los elementos que actualmente reconoce como propios dentro de su música.


La distinción resulta interesante.


Una canción puede revelar perfectamente a quien la escribió sin necesariamente explicar todo su universo artístico.


Y un proyecto puede haber crecido tanto que su mejor carta de presentación ya no sea la obra más confesional.


Esa evolución también está presente en su próxima visita a México.


Diez años de canciones dentro de un show corto

Karen Franjola llegará por primera vez a México para participar el 22 de septiembre en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.


Su selección llegó en el segundo intento.


Había enviado su proyecto durante la convocatoria del año anterior y no quedó seleccionada. Cuando una amiga volvió a compartirle la postulación, decidió intentarlo nuevamente.


Esta vez sí.


Aunque casi no se entera.


El mensaje que confirmaba su participación terminó perdido y el proceso posterior ocurrió rápidamente. En aproximadamente un mes pasó de descubrir que había sido seleccionada a preparar su primer viaje a México.


El show será breve, pero la intención es recorrer diez años.


Canciones de 2016 convivirán con piezas intermedias y con material perteneciente a esta nueva etapa.


Será también una oportunidad para observar cuánto cambió la compositora que inicialmente trabajaba principalmente desde la intuición.


Karen reconoce que en sus primeras canciones tenía menos conocimientos de armonía y teoría. Escribía siguiendo aquello que simplemente le sonaba bien.


Hoy esas herramientas tienen una presencia mayor.


Pero la intuición no desapareció.


La teoría amplió el vocabulario; no reemplazó la voz.


Indie, pero también orgullosamente pop

Karen se describe como una artista indie.


Pero rápidamente agrega algo:


le encanta el pop.


La aclaración parece pequeña, aunque también rompe con una vieja necesidad dentro de ciertos circuitos alternativos de alejarse de cualquier cosa que pueda parecer demasiado accesible.


Para ella, ambos mundos pueden coexistir.


El proyecto puede sostener una sensibilidad independiente, trabajar desde la composición y conservar una identidad particular sin sentir vergüenza de las melodías pegajosas o de las estructuras provenientes del pop.


Su dossier la describe precisamente desde esa evolución: una cantautora que comenzó explorando el formato canción y ha avanzado hacia la combinación de sonidos modernos y urbanos sin perder el protagonismo de las melodías y armonías vocales.


La Karen adolescente quizá pensaría que todo es demasiado cursi

Al imaginar una conversación con su versión de 12 o 13 años, Karen cree que la primera reacción sería sorpresa.


Aquella adolescente probablemente no podría creer que terminó convirtiéndose en compositora.


Después vendría el juicio musical.


Porque aquella Karen era bastante más emo y rockera.


Su obra anterior quizá le parecería un poco cursi.


Pero algo está cambiando.


El nuevo álbum incorpora más rock y electrónica, acercándose paradójicamente a los sonidos que emocionaban a esa versión adolescente.


Si tuviera que enseñarle una canción que ya existe, escogería “Cuánto más”.


Es una manera bonita de medir una década.


No preguntarse solamente cuánto mejor aprendiste a producir o cuántas canciones publicaste.


Preguntarte si la persona que soñaba con hacer música reconocería algo de sí misma dentro de aquello que finalmente lograste.


Una primera vez en México

El concierto del 22 de septiembre tendrá entonces varias primeras veces dentro de la misma noche.


Será el debut mexicano de Karen.


Su participación en un encuentro iberoamericano.


La oportunidad de mostrar una década de canciones en pocos minutos.


Y un adelanto de la artista que está intentando convertirse en este momento.


Quizá esa historia también conserve algo del “chiripazo” con el que comenzó todo.


Una carrera universitaria que no salió como esperaba.


Otra elegida casi por necesidad.


Una capacidad que estaba ahí sin que ella lo supiera.


Diez años de canciones después, Karen Franjola continúa sin tener una técnica infalible para enfrentarse a la hoja en blanco.


Tal vez no la necesita.


Porque su música parece funcionar mejor cuando acepta la contradicción.


Lo triste puede dar risa.


Un brócoli puede reemplazar un ramo de flores.


Una canción sobre una mascota puede parecer una ruptura devastadora.


Y un accidente puede terminar convirtiéndose en vocación.

Yiliane Flández habla sobre “Holograma”, su próximo álbum, su infancia y su llegada a México para el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en ...

Yiliane Flández habla sobre “Holograma”, su próximo álbum, su infancia y su llegada a México para el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Música.

La cantautora chilena llegará a México para participar en el Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical mientras abre una etapa más oscura y rockera con “Holograma” y su próximo álbum.

Artista: Yiliane Flández
Origen: Temuco, Chile
Proyecto: Pop rock introspectivo / indie / synthpop / rock
Lanzamiento reciente: “Holograma”
Presentación en CDMX: 22 de septiembre de 2026
Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical
Lugar: Espacio X, Centro Cultural de España en México
Más fechas en México: 27 de septiembre, Los Reyes Acaquilpan y Tlalpan


Yiliane Flández convierte las heridas de la infancia en una nueva etapa musical

Antes de aprender a hacer canciones, Yiliane Flández tuvo que aprender a escribir.


Y no fue sencillo.


Durante su infancia enfrentó dificultades de aprendizaje y concentración, pero cuando finalmente logró apropiarse del lenguaje ocurrió algo inesperado: casi inmediatamente comenzó a utilizarlo para crear.


Tenía alrededor de diez años.


Primero aparecieron poemas. Después canciones. Melodías que daban vueltas dentro de su cabeza y palabras que intentaban ordenar emociones demasiado grandes para una niña.


“Las emociones más incómodas fueron las que me hicieron llegar a escribir”, recuerda.


Aquellas primeras composiciones hablaban de su familia, de la separación de sus padres y de experiencias que todavía no podía procesar completamente. Durante un tiempo incluso ocultó esa faceta creativa porque escribir canciones no era algo habitual dentro de su entorno.


Hoy, años después, esa niña continúa apareciendo dentro de la música.


Sólo que ahora Yiliane ya sabe que puede mirarla de frente.


De “necesito vomitar esto” a aprender a jugar con la música

El proceso creativo de Flández sigue comenzando muchas veces desde lugares incómodos.


Una tristeza intensa.


Rabia.


Una sensación difícil de colocar en otra parte.


Pero algo cambió.


Cuando era pequeña, escribir podía funcionar casi exclusivamente como una necesidad de expulsar aquello que estaba sintiendo.


“Necesito vomitar esto en alguna parte”, describe.


Actualmente existe también una decisión consciente de crear.


Puede sentarse frente a un teclado, una guitarra o una computadora simplemente para jugar. Probar sonidos. Encontrar una palabra. Combinar elementos sin necesidad de que exista previamente una herida que resolver.


La música continúa funcionando como refugio, pero dejó de ser solamente una sala de emergencia.


También se convirtió en un espacio de curiosidad.


Ese cambio resulta importante porque Yiliane se encuentra construyendo su primer álbum de larga duración, un proyecto en el que está mucho más involucrada que en cualquier producción anterior.


“Holograma”: entrar en una zona más oscura

El primer vistazo hacia ese nuevo universo es “Holograma”.


La canción marca un desplazamiento respecto a Heridas de Tierra, el EP que Yiliane publicó en 2020 bajo la producción de Javier Barría y que posteriormente recibió una nominación en los Premios Escuchar 2021. Su dossier también registra presentaciones posteriores en Chile y Uruguay, incluida su participación en el Festival Internacional de la Canción de Punta del Este durante 2024.


Si aquel material se movía con mayor claridad alrededor del pop alternativo, el próximo disco se inclina hacia el rock.


Pero el cambio no es únicamente musical.


“Hay una parte más oscura de mí que también está saliendo a relucir”, explica.


Esa oscuridad siempre estuvo presente.


La diferencia es que ahora encontró el espacio para convertirse conscientemente en parte del proyecto.


Unir a la mujer que es con la niña que fue

Heridas de Tierra reunió canciones provenientes de diferentes experiencias, viajes y aprendizajes.


Yiliane reconoce que no existía necesariamente un concepto capaz de unir todas las piezas.


El nuevo álbum funciona de manera diferente.


Esta vez existe una búsqueda central: comprender determinadas experiencias traumáticas y construir un puente entre su vida adulta y aquella niña que comenzó a escribir precisamente porque necesitaba darle sentido a lo que estaba ocurriendo alrededor.


“Entro más en mi infancia. Entro más a unir a la mujer que soy con la niña que fui”, explica.


El proyecto no pretende quedarse atrapado dentro del trauma.


La intención es transformarlo.


Yiliane habla de sintetizar experiencias densas hasta convertirlas en algo capaz de contener otro significado.


Hubo momentos difíciles.


Pero también existen aprendizajes.


Algo pudo crecer después del barro.


“Flores” y aprender a convertirse en el propio templo

Después de “Holograma” llegará “Flores”.


La canción todavía no ha sido publicada, pero durante la entrevista Yiliane ofrece una de las claves más importantes para comprender el próximo disco.


“Flores” habla de aquello que otras personas pueden arrancarnos sin haberlo cultivado.


Virtudes.


Afectos.


Seguridad.


Partes de nosotros que entregamos esperando que alguien las cuide.


Pero también existe otra idea:

uno mismo puede convertirse en su propio terreno.

La canción plantea comprender el cuerpo y la identidad como un templo que necesita cultivarse incluso cuando desde el exterior llegan malos vientos, sequías o personas incapaces de cuidar aquello que reciben.


Por eso, cuando se le pregunta qué canción le dedicaría a la niña que fue, “Flores” aparece inmediatamente.


También “Holograma”.


Ambas podrían ayudar a aquella versión infantil a comprender ciertas piezas que entonces parecían imposibles de ordenar.


La hoja en blanco ya no significa lo mismo

Una de las transformaciones más interesantes dentro de la conversación ocurre alrededor del miedo creativo.


Cuando una artista comienza, la hoja en blanco puede representar libertad absoluta.


Años después carga otras cosas.


Producción.

Industria.

Redes sociales.


Promoción.


Presupuesto.


Fechas de lanzamiento.


Yiliane reconoce esa presión porque la música también se convirtió en su trabajo.


Además de desarrollar su proyecto artístico, da clases de canto y participa directamente en distintas áreas relacionadas con la construcción de su carrera.


Hacer música cuesta dinero.


Viajar cuesta dinero.


Promover un lanzamiento cuesta dinero.


Y aun así intenta proteger aquella relación inicial con la creación.


La niña que jugaba escribiendo sigue siendo necesaria para que la adulta profesional no convierta cada canción únicamente en una tarea.


Desde Temuco hacia Ciudad de México

La próxima etapa de esa historia ocurrirá lejos de casa.


El 22 de septiembre, Yiliane se presentará en el Espacio X del Centro Cultural de España en México como parte del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.


Su participación comenzó mediante una convocatoria.


Desde Chile fueron evaluados alrededor de 200 proyectos y finalmente quedaron tres representantes del país.


Yiliane tiene además una particularidad:


es la única seleccionada proveniente de una región distinta a Santiago.


Ella vive en Temuco.


Y eso cambia considerablemente la experiencia de construir una carrera.


Hacer música lejos de la capital

Temuco se encuentra aproximadamente a ocho horas de Santiago.


La distancia no es solamente geográfica.


Buena parte de la infraestructura musical chilena, encuentros profesionales, oportunidades y conexiones continúan concentrándose en determinados puntos del país.


Santiago es el principal.


Concepción funciona también como un polo importante, especialmente por su relación histórica con el rock chileno.


Valparaíso mantiene otro circuito.


Desde Temuco, llegar a esos espacios implica moverse constantemente.


“Hay que ir donde suceden las cosas”, resume.


La geografía chilena tampoco ayuda.


Un país extremadamente largo, con la Cordillera de los Andes funcionando como enorme pared natural hacia el este y el océano hacia el oeste, convierte muchos desplazamientos en viajes considerablemente extensos.


Incluso siendo Temuco una de las ciudades importantes del país, Yiliane considera que todavía existe un déficit de infraestructura cultural.


Cuando el talento también necesita dinero para moverse

La conversación rápidamente deja de ser solamente geográfica.


Porque acceder a la industria también depende de recursos.


Viajar.


Contratar prensa.


Asistir a encuentros.


Mover una banda.


Grabar.


Promocionar.


Todo requiere inversión.


“Dedicarse a la música y a las artes es un camino de mucha resistencia”, afirma.


Yiliane habla desde un origen humilde y reconoce que, dentro de determinadas escenas, quienes poseen mayores recursos económicos pueden avanzar más rápidamente aunque apenas comiencen sus carreras.


No significa que no exista talento detrás de esos proyectos.


Significa que el talento nunca participa solo.


También importan los contactos, la infraestructura y la capacidad económica para mantenerse dentro del circuito.


La pandemia, paradójicamente, abrió una pequeña puerta.


Como gran parte de la industria se volvió virtual, Yiliane comenzó a acceder a reuniones y espacios que probablemente habrían sido más difíciles de encontrar desde Temuco.


Internet redujo algunas distancias.


No todas.


México como posibilidad de abrir el mundo

Para Yiliane, llegar a México representa algo especial.


Primero por la conexión cultural que percibe entre ambos países.


“Chile y México se aman naturalmente”, comenta.


Después aparece una dimensión profesional.


Para muchos músicos chilenos, México representa un territorio enorme, con una audiencia considerable y una cultura musical profundamente instalada dentro de la vida cotidiana.


“Para un chileno, ir a México es abrirte el mundo”, explica.


Su relación con el país tampoco comienza completamente desde cero.


La artista asegura que su música ha encontrado desde hace tiempo espacios dentro de México y que, curiosamente, en ocasiones le ha resultado más sencillo conectar con medios mexicanos que con determinados circuitos de Santiago.


Ahora podrá comprobar esa relación físicamente.


Tres presentaciones en México

La participación en el encuentro será solamente la primera parada.


Yiliane anunció durante la entrevista tres presentaciones en territorio mexicano.


La primera será el 22 de septiembre en Espacio X del Centro Cultural de España, dentro del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.


Después, el 27 de septiembre, llegará al Parque Francisco Villa en Los Reyes Acaquilpan como parte del Festival de Pueblos Chile y México.


Ese mismo día se trasladará hacia Tlalpan para presentarse alrededor de las 6:00 p. m. en Bebo's Dinner.


Serán tres oportunidades distintas para introducir su proyecto ante público mexicano.


Un disco que todavía está encontrando su forma

Existe una pequeña diferencia entre el dossier promocional y lo explicado directamente por Yiliane durante la entrevista.


El documento de prensa proyectaba su primer álbum de larga duración para 2026. Sin embargo, durante nuestra conversación aclaró que actualmente no existe una fecha definitiva para el lanzamiento completo.


La estrategia será publicar el material canción por canción.


“Holograma” inició el recorrido.


“Flores” continuará la historia.


Y el proceso se extenderá hasta que las últimas piezas del álbum lleguen durante el próximo año.


No tener todo cerrado parece coherente con la manera en que Yiliane describe su etapa creativa.


Está construyendo el disco mientras aprende qué necesita decir.


“Soy quien quería ser”

Al final de la conversación aparece una pregunta que obliga a regresar hasta el principio.


¿Qué pensaría aquella niña que comenzó a escribir a los diez años si pudiera conocer a la mujer que es hoy?


Yiliane no duda demasiado.


“Creo que diría: quiero ser ella”.


Después viene la verdadera revelación:


“Y soy ella”.


Pocas frases resumen mejor toda la conversación.


La niña que escribía escondida.


La adolescente que utilizaba canciones para comprender emociones incómodas.


La mujer que desde Temuco tuvo que aprender a buscar oportunidades lejos de los centros de la industria.


La artista que ahora viajará hasta Ciudad de México porque siguió el rastro de una convocatoria y consiguió un espacio entre cientos de proyectos.


Todas son la misma persona.


Por eso el próximo álbum quizá no trate únicamente de mirar hacia el pasado.


Se trata de regresar por aquella niña.


Sentarse junto a ella.


Mostrarle las heridas.


Mostrarle también las flores.


Y decirle que, después de todo, sí consiguió convertirse en quien quería ser.