Karmento presentó “La Serrana” en CDMX, un álbum que mezcla folclore español y vanguardia en un viaje emocional y de memoria. La artista man...

Karmento en México: “La Serrana” y el folclore que se vuelve memoria viva en CDMX

Karmento presentó “La Serrana” en CDMX, un álbum que mezcla folclore español y vanguardia en un viaje emocional y de memoria.


La artista manchega presentó su aclamado álbum en el Centro Cultural de España, consolidando una propuesta que habita entre la raíz y la vanguardia


Artista: Karmento
Evento / Gira: Presentación de La Serrana
Fecha: 25 de abril
Ciudad: Ciudad de México
Recinto / Festival: Centro Cultural de España en México 



Karmento y “La Serrana”: cuando el folclore no se busca, sino que te encuentra

Hay músicas que se estudian… y hay otras que se heredan sin darse cuenta. En el caso de Karmento, el folclore no fue una decisión estética inmediata, sino una revelación tardía. Algo que siempre estuvo ahí, latiendo en la forma de escribir, en las melodías, en la manera de contar historias, hasta que finalmente encontró su nombre.


Con La Serrana (2024), la cantautora española no solo reafirma esa conexión, sino que la lleva a un terreno más consciente. Un espacio donde tradición y vanguardia dejan de ser opuestos para convertirse en diálogo. El resultado es un disco que no se limita a reinterpretar el pasado, sino que lo reimagina desde la emoción presente.


Durante su paso por Ciudad de México —donde presentó el álbum en el Centro Cultural de España— Karmento dejó claro que su música no busca representar un género, sino un lugar emocional: el de la pertenencia.


Del impulso creativo a la identidad artística

Karmento no comenzó su carrera con una intención clara de hacer folclore. Sus primeras composiciones nacieron desde un impulso más intuitivo, casi espontáneo. Fue el público, la reacción de quienes la escuchaban, lo que empezó a señalar una conexión evidente con la tradición.


“Había algo en las letras, en las métricas, en la forma de cantar que remitía a lo folclórico”, comparte. No como una etiqueta, sino como una vibración compartida.


Ese reconocimiento externo se convirtió, con el tiempo, en una búsqueda interna. Tras Mudanzas y Este devenir, su tercer álbum marca un punto de quiebre: aquí el folclore deja de ser intuición y se convierte en territorio de exploración.


La Serrana es, en ese sentido, un disco que investiga, que recupera y que dialoga con la memoria colectiva. Pero también es profundamente personal.


Folclore español: una raíz que dialoga con México

Explicar el folclore a quien no lo ha vivido puede parecer complejo, pero Karmento encuentra puentes claros. En entrevista, reconoce similitudes profundas entre el folclore español —especialmente el de Castilla-La Mancha— y el mexicano.


El uso del compás ternario, la presencia de guitarras, las estructuras narrativas, incluso la intensidad vocal: todo parece converger en una misma intención. La de contar historias.


“Hay algo en común con las rancheras y los corridos”, explica. Y no es una comparación superficial. En ambos casos, la música funciona como archivo emocional de los pueblos: relatos que se transmiten, que evolucionan y que mantienen viva la memoria.


Esa conexión se vuelve evidente en canciones como Fuego Encendido, donde Karmento incorpora elementos profundamente simbólicos, como el rezo del “Ángel de la guarda”. Un gesto que, lejos de ser anecdótico, conecta con una memoria compartida que trasciende geografías.


“La Serrana”: un viaje hacia la raíz

Si Este devenir representaba la llegada —el habitar desde fuera—, La Serrana es un descenso. Un viaje hacia el origen. Hacia el lugar donde la identidad deja de construirse y comienza a revelarse.


El disco, reconocido por medios especializados como uno de los mejores del año y galardonado en distintas premiaciones, no solo destaca por su propuesta estética, sino por su profundidad conceptual.


Aquí, Karmento construye un universo donde la despoblación rural, la memoria colectiva y las emociones individuales se entrelazan. No como discursos aislados, sino como partes de una misma narrativa.


Cada canción funciona como una escena. Como un fragmento de vida que, al unirse con otros, construye algo más grande: una historia de pertenencia.


Crear entre la intuición y la disciplina

Lejos del mito del artista completamente impulsivo o completamente estructurado, Karmento se reconoce en ambos extremos. Hay momentos de inspiración pura —ideas que aparecen sin aviso—, pero también hay trabajo, oficio, disciplina.


“Hay días en los que tienes que sentarte y terminar lo que empezaste”, admite.


Esa dualidad define su proceso creativo. Una mezcla de sensibilidad abierta al mundo y una conciencia clara de que la música también es una construcción.


En los últimos años, esa relación se ha vuelto más equilibrada. Más consciente. Más alineada con su identidad.


Karmento en México: un encuentro más allá del escenario

Su presentación en Ciudad de México no fue solo un concierto, sino un punto de encuentro entre culturas que, aunque distantes, comparten una raíz emocional similar.


Karmento llegó por primera vez al país con una propuesta que, lejos de sentirse ajena, encontró resonancia. Quizá porque, como ella misma sugiere, el folclore no pertenece a un territorio específico, sino a la necesidad humana de contar quiénes somos.


Y en ese ejercicio —el de narrarse, el de recordar, el de cantar lo que duele y lo que permanece— su música encuentra sentido.


Porque más allá de etiquetas, premios o escenarios, La Serrana es eso: un intento honesto de volver a casa, aunque esa casa ya no exista del todo.

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