Nicoletta Spinelli presenta Tesorito , un álbum debut que fusiona bossa nova, folk y balada ranchera para defender el amor sin miedo. La can...

Nicoletta Spinelli presenta “Tesorito”: canciones para volver a amar sin miedo

Nicoletta Spinelli presenta Tesorito, un álbum debut que fusiona bossa nova, folk y balada ranchera para defender el amor sin miedo.

La cantautora mexico-brasileña convierte la bossa nova, la balada ranchera y el folk acústico en un puente entre dos culturas y una defensa del romanticismo sin reservas.

Artista: Nicoletta Spinelli
Álbum: Tesorito
Tipo de lanzamiento: Álbum debut
Fecha de lanzamiento: 28 de mayo de 2026
Número de canciones: 13
Géneros: Bossa nova, folk, canción acústica y balada ranchera
Colaboraciones: El David Aguilar
Disponibilidad: Plataformas digitales


Nicoletta Spinelli abre el corazón en “Tesorito”, su primer álbum

Enamorarse siempre implica perder una parte del control.


Quizá por eso, en una época obsesionada con establecer límites, evitar dependencias y proteger la propia estabilidad, el romanticismo comienza a parecer un acto de rebeldía. Entregarse con sinceridad supone aceptar que el amor también puede doler, desordenar y obligarnos a mostrar aquello que normalmente preferimos esconder.


Nicoletta Spinelli responde a ese miedo con Tesorito, su primer álbum.


A través de 13 canciones, la compositora mexico-brasileña construye un universo donde la bossa nova, la canción acústica, el folk y la balada ranchera se encuentran para celebrar la vulnerabilidad. No se trata de idealizar las relaciones ni de negar sus riesgos, sino de defender la posibilidad de amar sin vivir permanentemente a la defensiva.


“Quiero que se sienta como un abrazo”, explica Nicoletta. “Que puedan escucharlo con el corazón abierto y soltar un poco el miedo al amor”.


Tesorito es, en ese sentido, una invitación. A escuchar. A sentir. Y a recordar que amar a los demás no contradice el amor propio.


México y Brasil dentro de una misma canción

Nicoletta creció entre dos identidades culturales que atraviesan su manera de entender la música.

Por un lado, Brasil aparece mediante la bossa nova, la delicadeza de sus armonías y una escritura capaz de construir imágenes. Por otro, México se manifiesta en canciones que funcionan como cartas: declaraciones emocionales más directas, cercanas al bolero, la canción ranchera y la sensibilidad de compositores como Agustín Lara.

“En Brasil las letras te hacen visualizar una canción y en México son más como una carta de amor”, reflexiona.

Esa diferencia se convierte en el corazón creativo del álbum.

Nicoletta no intenta hacer que ambos lenguajes suenen idénticos. Aprovecha sus contrastes. La suavidad brasileña y el dramatismo mexicano se responden, formando una propuesta que puede ser íntima sin perder fuerza.

Entre sus referentes aparecen Antônio Carlos Jobim, Elis Regina, Agustín Lara y Chavela Vargas. Artistas que entendieron que una interpretación contenida puede cargar tanto peso emocional como una gran explosión vocal.

La canción que da nombre al disco resume esa búsqueda. “Tesorito” comienza desde una composición acústica y lentamente se transforma en una balada ranchera con ecos de mariachi. La ternura inicial crece hasta convertirse en una celebración abierta del amor.

Un disco que Nicoletta tuvo miedo de publicar

Aunque Tesorito representa el sueño de lanzar su primer álbum, Nicoletta reconoce que también existió miedo.

En una industria donde los sencillos parecen imponerse sobre los formatos largos, publicar 13 canciones puede sentirse como una apuesta incierta. ¿Alguien se detendrá a escuchar el disco completo? ¿Las canciones podrán sostener la atención dentro de una época marcada por el consumo inmediato?

La respuesta comenzó a llegar mediante mensajes de personas que recorrieron el álbum de principio a fin.

“Para mí eso es un regalo”, comparte.

No es sólo una cuestión de reproducciones. Escuchar un disco completo significa habitar temporalmente el mundo propuesto por un artista. En el caso de Tesorito, permite observar cómo las raíces mexicanas y brasileñas se alternan, se encuentran y terminan construyendo una identidad conjunta.

El orden de las canciones también responde a esa intención.

Nicoletta decidió comenzar con “¿Será amor, será?”, una composición cuya escritura vincula con Agustín Lara y el Cine de Oro mexicano. Después aparece una canción en portugués, creando desde el principio un recorrido que parte de México y se desplaza hacia Brasil.

El álbum entero funciona como ese viaje de ida y vuelta.

El perfeccionismo detrás de “Tesorito”

La ligereza que transmiten algunas canciones no significa que su creación haya sido sencilla.

El álbum está lleno de arreglos y detalles que obligaron a Nicoletta a enfrentarse con el perfeccionismo. Durante las sesiones de voces, llegó a exigirse demasiado cuando una nota no aparecía exactamente como la imaginaba.

La mezcla también implicó numerosas decisiones y revisiones. El ingeniero Nacho acompañó el proceso con paciencia hasta acercarse al sonido que Nicoletta tenía en la cabeza.

“Llegar a lo que imaginas puede ser muy retador”, reconoce.

La experiencia le permitió comprender que el perfeccionismo puede ayudar a cuidar una obra, pero también puede convertir el proceso en un espacio hostil. Por eso, una de las lecciones del álbum fue aprender a tratarse con mayor paciencia.

La cantautora no dejó de ser exigente.

Comenzó a preguntarse cómo construir sin castigarse.

Una compositora jardinera

Nicoletta se define como una creadora intuitiva.

Las canciones normalmente no aparecen dentro de un horario rígido ni responden a una planeación completamente estructurada. Pueden surgir en cualquier momento, a partir de una imagen, una emoción o una frase.

No trabaja como una arquitecta que conoce cada detalle antes de comenzar. Se parece más a una jardinera: observa cómo crece la idea y decide qué necesita conforme avanza.

Esa espontaneidad convive con el trabajo técnico posterior. Una canción puede nacer de manera inesperada, pero convertirla en una grabación requiere producción, arreglos, interpretación y muchas horas de decisiones.

En Tesorito, ese equilibrio permitió que la emoción inicial sobreviviera incluso dentro de composiciones musicalmente elaboradas.

Abrirse a otros sonidos

Nicoletta comenzó a trabajar profesionalmente en la música alrededor de los 19 años. Actualmente reconoce que su manera de escuchar ha cambiado casi tanto como su forma de componer.

En sus primeros años era más cerrada con ciertos artistas y géneros populares. Utiliza a Bad Bunny como ejemplo: antes rechazaba su música y ahora lo reconoce como un creador capaz de comunicar su verdad con enorme claridad.

Esa apertura la convirtió en una especie de esponja.

Ya no necesita realizar un ritual para encontrar inspiración. Puede descubrir una idea dentro de cualquier género, producción o artista. En lugar de proteger una identidad musical rígida, permite que nuevas referencias entren en su proceso.

La transformación no elimina sus influencias anteriores. Las amplía.

Tres puertas para entrar en “Tesorito”

Para quien quiera descubrir el álbum, Nicoletta propone tres canciones capaces de mostrar sus distintos rostros.

“Lero Lero” representa la celebración y el movimiento. “¿Será amor, será?” ocupa el territorio íntimo y romántico, como una canción pensada para dedicar. Finalmente, “Tesorito” concentra la raíz mexicana y una sensibilidad cercana a la canción de cuna.

Las tres piezas muestran que el disco no entiende el amor desde una sola emoción.

Puede ser fiesta.

Puede ser duda.

Puede ser refugio.

La adolescente rebelde y el café de Nueva York

Cuando Nicoletta imagina mostrarle el álbum a su versión de 15 años, cree que lo disfrutaría, aunque probablemente lo consideraría demasiado romántico.

En ese momento escuchaba a Bob Dylan, escribía canciones y se percibía a sí misma como una adolescente rebelde. Por eso, piensa que su tema favorito sería la composición en portugués del disco, la que sentiría más cercana a aquella búsqueda de algo diferente y “cool”.

Fue precisamente alrededor de esa edad cuando ocurrió uno de los momentos decisivos de su vida.

Nicoletta se escapó de casa mientras estaba en Nueva York y encontró un café con un micrófono abierto. Nunca había visto algo parecido. Entró, se anotó y después llamó a su madre para confesarle dónde estaba y pedirle que llevara su ukulele.

Subió al escenario y cantó en español frente a personas que, en su mayoría, no comprendían el idioma.

Aun así, la respuesta fue inmediata.

Ese día entendió que quería dedicarse a la música.

La escena parece extraída de una película: una adolescente escapando, un café inesperado, una canción y una audiencia desconocida. Pero detrás de la anécdota existe una certeza que continúa presente en Tesorito: la música puede conectarnos incluso cuando las palabras no son comprendidas por completo.

El amor como motor

La primera canción que Nicoletta escribió se llamaba “El amor” e incluía una frase que pedía no tenerle miedo.

Años después, el mismo mensaje reaparece como hilo conductor de su álbum debut.

La artista ha cambiado. Su forma de escuchar se amplió, sus procesos se profesionalizaron y su identidad musical encontró un puente entre México y Brasil. Sin embargo, el motor permanece.

El amor.

No como una respuesta sencilla.

No como una promesa de que nada saldrá mal.

Sino como la decisión de mantener el corazón abierto a pesar de todo.

En una época que nos enseña a desconfiar antes de sentir, Tesorito propone otra posibilidad: cuidar aquello que amamos sin convertir el miedo en la única forma de protegernos.

Porque algunos tesoros no se encuentran escondidos.

Se construyen cuando alguien decide entregarse.

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