Los Tripulantes del OVNI presentarán Venimos en son de pachanga del 22 al 30 de agosto en el Teatro Benito Juárez de CDMX.
La agrupación presentará Venimos en son de pachanga, un concierto teatralizado para niñas, niños y familias que combina ska, rock, reggae, cumbia y conciencia ambiental.
Artista: Los Tripulantes del OVNIEspectáculo: Venimos en son de pachangaFechas: 22, 23, 29 y 30 de agosto de 2026Horario: 1:00 p. m.Ciudad: Ciudad de MéxicoRecinto: Teatro Benito JuárezFormato: Concierto teatralizado para las infanciasInvitados: Ramón Agogó, Alejandro Preisser, Pedro Krustrovsky, Jammy y Vibra Muchá
Los Tripulantes del OVNI regresan con una misión intergaláctica en el Teatro Benito Juárez
Quizá salvar el planeta no siempre comienza con un discurso solemne.
A veces puede iniciar con una canción, un juego compartido, una pregunta inesperada o una pista de baile donde niñas, niños y personas adultas descubren que también forman parte de una misma misión.
Los Tripulantes del OVNI llegarán al Teatro Benito Juárez de la Ciudad de México con Venimos en son de pachanga, un concierto teatralizado que combina música en vivo, humor, personajes extraterrestres y mensajes sobre el cuidado del medio ambiente.
La temporada se realizará los sábados 22 y 29, así como los domingos 23 y 30 de agosto de 2026, a la 1:00 p. m.
El espectáculo parte de una pregunta capaz de encender la imaginación: ¿qué ocurriría si dos extraterrestres llegaran a la Tierra buscando a una banda perdida?
Zorg y Gleeb, viajeros procedentes de una galaxia lejana, aterrizan en nuestro planeta para pedir ayuda a terrícolas y terrícolos. Su objetivo es encontrar a Los Tripulantes del OVNI, una agrupación intergaláctica que llegó a la Tierra en 2019 para estudiar sus ritmos musicales y compartir un mensaje sobre el cuidado de la biodiversidad.
El problema es que la banda nunca regresó a casa.
La búsqueda se transforma así en una aventura musical donde el público deja de ser únicamente espectador y se convierte en parte activa de la historia.
“Venimos en son de pachanga”: aprender mientras el cuerpo se mueve
El espectáculo propone que la conciencia ambiental no tiene que presentarse mediante datos complicados o advertencias que generen miedo.
Puede enseñarse mediante el juego.
A lo largo de la función, Los Tripulantes del OVNI abordarán temas como el cuidado del agua, la contaminación, la protección de la flora y la fauna, el respeto por los ecosistemas y la importancia de realizar pequeñas acciones cotidianas.
Sin embargo, estos contenidos no aparecen separados de la experiencia artística. Se integran dentro de canciones, juegos, situaciones teatrales y dinámicas donde niñas y niños pueden responder, moverse e imaginar soluciones.
La propuesta también incorpora mensajes sobre empatía, inclusión, autoestima y respeto. Cuidar el planeta implica comprender que los seres humanos no existen aislados, sino dentro de una red donde conviven otras personas, animales, plantas y territorios.
La aventura espacial funciona como una manera lúdica de observar esa conexión.
Ska, rock, reggae y cumbia para las infancias
La música ocupa el centro de Venimos en son de pachanga.
El repertorio viaja entre ska, rock, reggae y cumbia, géneros que permiten construir una experiencia energética y participativa. En lugar de pedirle al público infantil que permanezca inmóvil durante la función, el espectáculo lo invita a levantarse, cantar y bailar.
“Lo que van a encontrar es mucha música”, adelanta Bambusax, integrante del proyecto. “Pero, sobre todo, encontrarán mucho baile, porque el baile es la mejor medicina; bailando se curan todos los dolores sin aspirina”.
La frase resume el espíritu de Los Tripulantes del OVNI.
El proyecto no observa a las infancias como un público al que debe simplificarse demasiado el arte. Reconoce su capacidad para comprender temas importantes, siempre que se les permita acercarse desde la curiosidad, el humor y la imaginación.
Las canciones pueden hablar sobre biodiversidad y contaminación sin abandonar la diversión. El baile puede convertirse en una celebración y, al mismo tiempo, en una forma de recordar que el cuerpo también pertenece a la naturaleza.
Una banda perdida y dos visitantes de Alfa Centauri
La incorporación de Zorg y Gleeb permitirá que la nueva temporada expanda el universo narrativo del grupo.
Los personajes llegan desde Alfa Centauri para investigar por qué Los Tripulantes del OVNI permanecen en la Tierra. Su búsqueda les permitirá conocer los problemas ambientales del planeta, pero también aquello que lo vuelve especial.
Entre esos tesoros se encuentran sus ecosistemas, su diversidad musical y, de acuerdo con la lógica humorística del proyecto, el hecho de que sea el único planeta conocido donde crecen los aguacates.
El vestuario inspirado en astronautas, la interacción teatral y los juegos ayudarán a construir una aventura en la que cada función se sentirá como una misión compartida.
El público deberá ayudar a resolver preguntas y acompañar a los personajes mientras descubren que proteger la Tierra requiere la participación de todos.
Invitados especiales en cada función
Cada presentación contará con un invitado diferente que llegará mediante “ondas radiomagnéticas” para sumarse a la pachanga intergaláctica.
Entre las participaciones anunciadas se encuentran Ramón Agogó, Alejandro Preisser y Pedro Krustrovsky, integrantes de Triciclo Circus Band, además de Jammy y Vibra Muchá.
Los invitados aportarán distintos sonidos y personalidades a las funciones, permitiendo que cada fecha tenga elementos particulares.
Esta decisión también fortalece el carácter vivo del espectáculo. Aunque la historia central permanece, la música y la interacción pueden transformarse dependiendo de quién acompañe a la banda.
El resultado será una temporada donde ninguna misión será completamente igual a la anterior.
Música para cuidar el planeta sin dejar de imaginar
Los Tripulantes del OVNI fue fundado por Víctor Luna y Sergio Caballero con el propósito de acercar a niñas y niños al cuidado del medio ambiente.
Desde entonces, el proyecto ha recorrido escuelas, plazas públicas, ferias del libro, FAROS, programas de televisión y festivales culturales en la Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato y Guerrero.
También ha colaborado con Alas y Raíces, programa de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, y fue reconocido en el concurso Actividades Multidisciplinarias 2025 de la Secretaría de Cultura y Turismo del Estado de México.
Su propuesta parte de una convicción sencilla: la imaginación puede ser una herramienta educativa poderosa.
Un personaje extraterrestre permite observar la Tierra como si fuera la primera vez. Desde esa mirada, aquello que suele darse por sentado —el agua, los árboles, los animales o el aire— vuelve a parecer extraordinario.
La distancia espacial ayuda a recuperar el asombro.
Cómo asistir a “Venimos en son de pachanga”
Los Tripulantes del OVNI se presentarán en el Teatro Benito Juárez durante cuatro funciones especiales:
- Sábado 22 de agosto, 1:00 p. m.
- Domingo 23 de agosto, 1:00 p. m.
- Sábado 29 de agosto, 1:00 p. m.
- Domingo 30 de agosto, 1:00 p. m.
La experiencia está dirigida a niñas, niños y familias interesadas en disfrutar un espectáculo donde la música en vivo, el teatro y la participación del público forman parte de la misma historia.
La Tierra también necesita una canción
Las infancias heredarán un planeta atravesado por problemas ambientales que no provocaron.
Hablarles sobre esta realidad es necesario, pero también importa la manera en que se construye esa conversación. El miedo puede paralizar. La imaginación, en cambio, puede permitirles sentirse parte de una solución.
Venimos en son de pachanga no promete resolver la crisis ambiental dentro de una función de teatro.
Propone algo más cercano: sembrar curiosidad, recordar el valor de las acciones pequeñas y construir una relación afectiva con el planeta.
Porque resulta más fácil cuidar aquello que conocemos, disfrutamos y sentimos cercano.
Zorg y Gleeb llegarán buscando a una banda perdida.
Quizá terminen encontrando a una nueva tripulación formada por niñas, niños y familias dispuestas a participar en la misión.
Y quizá salvar la Tierra no comience con una gran hazaña intergaláctica.
Quizá comience bailando.

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