Maria Simon llegará a México para presentarse el 27 de septiembre de 2026 en San Luis Potosí como parte del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.
La cantautora chilena habla sobre su formación como actriz, la evolución desde sus primeras composiciones hasta Frenesí y Fuego Tan Frío, y su próxima llegada a México como parte del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical.
Artista: Maria SimonOrigen: Santiago de ChileÁlbum debut: Hoy Para Mí — 2024Lanzamientos 2026: “Fuego Tan Frío” y “Frenesí”Presentación en México: 27 de septiembre de 2026Evento: Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria MusicalCiudad: San Luis Potosí
Maria Simon aprendió a interpretar personajes antes de aprender a interpretar sus propias canciones
Antes de decidirse completamente por la música, Maria Simon estudió actuación.
No fue un desvío.
Con el tiempo terminó convirtiéndose en una de las herramientas más importantes para comprender la artista que es actualmente.
Desde pequeña, la música había estado presente, pero también existía una inquietud fuerte por el teatro. Al momento de elegir una carrera profesional, sintió que estudiar actuación le permitiría ingresar verdaderamente a ese mundo, mientras la música podría continuar acompañándola de otras maneras.
“Sentía que la música siempre iba a estar ahí”, recuerda.
Terminó la carrera.
Y entonces ocurrió lo contrario.
Después de dedicar años a aprender cómo habitar personajes, espacios y escenarios, sintió que finalmente había llegado el momento de entregar toda su energía a las canciones.
Ahí comenzó otra historia.
Actuar también era aprender a escuchar
La influencia del teatro aparece de inmediato cuando Maria habla sobre el escenario.
Una actriz nunca trabaja completamente sola.
Aunque interprete un personaje, necesita reconocer el espacio, entender el ritmo y percibir cómo está reaccionando el público.
Si una comedia no provoca respuesta, algo debe modificarse.
Si la energía cambia, el intérprete tiene que sentirlo.
Esa conciencia pasó directamente a sus conciertos.
“Cuando canto en vivo me gusta mucho mirar a la gente, entregarle las palabras, entregarle el significado”.
Pero existe otro aprendizaje menos evidente.
La empatía.
Para construir un personaje, Maria aprendió que primero debía comprenderlo sin juzgarlo. Una figura escrita sobre papel necesita convertirse en una persona con motivaciones, contradicciones y emociones propias.
Ese ejercicio modificó también la manera en que observa el mundo.
Y eventualmente la forma en que escribe.
De interpretar personajes a escribir desde sí misma
Existe, sin embargo, una diferencia fundamental entre ambos escenarios.
Cuando actuaba, Maria podía refugiarse dentro de alguien más.
Cuando canta sus propias canciones, esa distancia desaparece.
No siente que su proyecto musical sea un personaje separado ni una figura completamente construida.
Puede existir cierta ampliación escénica de sí misma, incluso algo cercano a un alter ego, pero el punto de partida continúa siendo profundamente personal.
Las canciones pertenecen a experiencias que reconoce como propias.
Por eso el salto del teatro hacia la composición también implicó otra clase de vulnerabilidad.
Ya no se trataba solamente de contar bien la historia de otra persona.
Ahora debía decidir qué partes de la suya estaba dispuesta a mostrar.
“Hoy Para Mí”: aprender a componer mientras se hacía el disco
Su primer álbum, Hoy Para Mí, apareció en julio de 2024.
El proyecto había comenzado varios años antes junto al productor chileno Claudio Quiñones y combinó pop, neo-soul, funk y otras influencias dentro de un repertorio que terminaría acompañando a Maria por distintos escenarios.
Su dossier registra presentaciones en Rockódromo, Fluvial, Buenos Aires, Bogotá, Barcelona y Madrid, además de dos noches abriendo para Alejandro Sanz en el Movistar Arena de Santiago y una fecha con Leo Rizzi en Club Chocolate.
Pero existe algo todavía más importante detrás del álbum:
varias de esas canciones fueron sus primeras composiciones completas.
No había una experiencia previa de años escribiendo estructuras terminadas.
Maria estaba aprendiendo mientras construía el disco.
“Era un poco más a lo loco”, reconoce.
Y después tuvo que cantarlas.
Muchas veces.
Las canciones también maduran sobre el escenario
Antes incluso de que Hoy Para Mí estuviera disponible completo, varias de sus canciones ya habían pasado por conciertos.
Las interpretaron.
Las llevaron de gira.
Las pusieron frente a públicos diferentes.
Eso provoca una transformación.
Una canción deja de pertenecer únicamente al momento en que fue escrita y comienza a adquirir todas las experiencias que ocurren después.
Por eso la Maria que hoy interpreta aquel repertorio no es exactamente la persona que lo compuso.
La diferencia se vuelve todavía más evidente frente a su nueva música.
“Fuego Tan Frío” y “Frenesí” parten desde una artista que ya atravesó ese primer aprendizaje y entiende con mayor precisión hacia dónde quiere caminar.
Un azul eléctrico para una nueva etapa
Visualmente, los sencillos de 2026 comparten una identidad inmediata.
Azul.
Blanco.
Texturas que parecen haber atravesado un proceso analógico.
No es casualidad.
Las fotografías fueron intervenidas mediante cianotipia, una antigua técnica fotográfica caracterizada precisamente por sus tonalidades azules.
Ese color terminó convirtiéndose en la representación del nuevo EP.
Para Maria, contiene varias cosas al mismo tiempo.
Energía.
Nostalgia.
Profundidad.
No se trata de un azul completamente frío.
Es eléctrico.
Puede contener melancolía sin perder movimiento.
Y esa misma dualidad aparece musicalmente.
Más electrónica, más ritmo y más ganas de moverse
El EP marca una evolución respecto al sonido de Hoy Para Mí.
Maria trabaja junto al productor Facci y se acerca con mayor claridad a elementos electrónicos y rítmicos.
“Fuego Tan Frío”, por ejemplo, incorpora una pulsación que ella relaciona incluso con el dembow y ciertas formas alternativas de acercarse al reggaetón.
No resulta completamente extraño.
Maria recuerda que durante su adolescencia disfrutaba muchísimo ese género.
La diferencia está en la manera de llevarlo a su propio lenguaje.
No abandona las canciones vulnerables ni el interés por composiciones más introspectivas.
Simplemente está atravesando una etapa donde el cuerpo también necesita participar.
Cuando el vivo empieza a decidir cómo quieres producir
Hay una razón especialmente importante detrás de ese movimiento.
Maria disfruta tocar en vivo.
Cada vez más.
Y esa experiencia comienza a influir en las canciones desde antes de que lleguen al escenario.
Durante sus conciertos descubre que determinadas piezas con mayor energía generan otra relación con el público y también con ella misma.
Eso comienza a modificar la composición.
“Esta etapa de mi vida estoy disfrutando mucho cantar esas canciones que son más prendidas”.
No significa abandonar la profundidad.
Significa descubrir que una letra puede ser vulnerable mientras el cuerpo quiere bailar.
Que una canción triste no necesariamente necesita sonar quieta.
Tres canciones para cerrar un pequeño universo
“Fuego Tan Frío” apareció en febrero.
“Frenesí” llegó en mayo.
Una tercera canción, programada para octubre, completará el EP.
Será un proyecto breve.
Tres piezas.
Pero concebidas como parte de una misma etapa sonora y visual.
Después comenzará otro material.
Eso convierte su presentación dentro del Encuentro Iberoamericano de Mujeres en la Industria Musical en un momento particularmente interesante: Maria llegará cuando un ciclo está prácticamente completo, pero el siguiente todavía no ha comenzado.
Primera parada musical en México
El 27 de septiembre, Maria Simon se presentará en San Luis Potosí como parte de EIMIM.
Será un encuentro diferente con México.
Había visitado el país anteriormente junto a su familia, pero esta será la primera vez que llegue desde su proyecto musical y podrá conocer también Ciudad de México durante el viaje.
Su participación ocurrió mediante convocatoria.
El equipo descubrió tarde la postulación correspondiente a CDMX, por lo que ya no alcanzaron a presentar el proyecto.
San Luis Potosí continuaba abierto.
Decidieron intentarlo.
“No teníamos nada que perder”.
Quedaron seleccionados.
Cómo resumir una artista dentro de un showcase
El formato de encuentro profesional plantea otra dificultad:
el tiempo.
Un showcase obliga a condensar una identidad musical en pocos minutos.
No existe margen para un concierto de larga duración capaz de atravesar lentamente todos los estados emocionales del repertorio.
Maria ya sabe hacia dónde quiere llevarlo.
El set tendrá diferentes colores, pero priorizará las canciones con más energía.
También existirá una sorpresa.
Una pieza inédita programada para octubre formará parte del repertorio y podría tener en México una de sus primeras interpretaciones públicas.
Estará acompañada por un guitarrista radicado en el país.
Será una pequeña muestra de lo anterior.
Lo actual.
Y aquello que viene.
La adolescente que todavía vive dentro de las canciones
Cuando Maria imagina mostrar su música actual a la adolescente que fue, piensa que existiría conexión.
La razón no está solamente en los géneros.
Está en el lugar desde donde escribe.
“Uno va cambiando con los años, pero siento que la esencia queda”.
Esa frase contiene buena parte de la entrevista.
La técnica cambia.
La producción mejora.
La artista gana experiencia.
El escenario deja de provocar las mismas dudas.
Pero algo permanece.
Por eso cree que aquella adolescente podría conectar especialmente con “Hoy Para Mí”, una de sus composiciones más profundas.
Aunque también existe otra posibilidad.
“Fuego Tan Frío”.
Después de todo, aquella versión de Maria amaba el reggaetón.
Quizá escucharía esa base rítmica y reconocería inmediatamente algo familiar dentro de una canción creada muchos años después.
¿Qué permanece en todas las fotografías?
Si su carrera fuera un álbum de fotos, Maria identifica dos elementos que aparecerían repetidamente.
El primero sería la calidez.
La necesidad de socializar.
Conocer personas.
Construir amistades.
Compartir espacios.
El segundo sería más silencioso.
La reflexión.
Desde pequeña ha tenido una tendencia a observar las situaciones, analizarlas y buscar una perspectiva propia.
Hoy podría llamarlo nostalgia.
Quizá antes no sabía cómo nombrarlo.
Pero estaba ahí.
La esencia debajo de todas las versiones
La actriz.
La compositora que apenas comenzaba.
La artista que abrió dos noches para Alejandro Sanz.
La joven que llevó sus canciones a España.
La mujer que ahora experimenta con cianotipia, electrónica y dembow.
Todas parecen versiones diferentes de Maria Simon.
Pero ella encuentra algo que las conecta.
Una misma manera de observar.
Una misma necesidad de compartir.
Una sensibilidad que puede cambiar de herramientas sin desaparecer.
Tal vez por eso estudiar actuación nunca fue tiempo perdido antes de comenzar la música.
El teatro le enseñó a entrar en otras historias.
Las canciones terminaron enseñándole a entrar en la propia.
Y ahora, camino a México, las dos experiencias vuelven a encontrarse dentro del mismo escenario.
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