Hay eventos que se miden por boletos vendidos y otros que se miden por cómo te dejan el cuerpo al final de la noche. El Última Peda Fest 2025, celebrado en el Balneario Olímpico de Pantitlán, pertenece claramente a la segunda categoría. No fue solo una fecha más en el calendario: fue un punto de encuentro para soltar el año, reírse de lo vivido y cerrar ciclos con cerveza en mano y humor sin filtro.
Algo que se hizo evidente desde el arranque fue que el Última Peda Fest no giró únicamente alrededor del escenario. El verdadero protagonista fue el público. Personas de distintas edades, estilos y trayectorias, pero con una intención compartida: reír, desconectarse y sentirse parte de algo colectivo.
Desde El Lado B pudimos hablar con asistentes, tomar retratos improvisados y grabar mini entrevistas que hoy se están trabajando. La respuesta fue la misma en casi todos: agradecimiento por un espacio donde no había que fingir nada. Donde el humor no se sentía impuesto, sino compartido.
Lalo Elizarrarás y el efecto imán
La presencia de Lalo Elizarrarás fue, sin duda, uno de los grandes motores del evento. No desde el pedestal, sino desde la cercanía. Su nombre convocó, pero su estilo sostuvo. Lo que pasó arriba del escenario conectó directamente con lo que estaba pasando abajo: risas genuinas, comentarios incómodos que se dicen porque alguien se atreve a decirlos primero, y ese silencio breve antes del remate que confirma que el público está ahí, atento, presente.
No fue un show para impresionar, fue un show para acompañar el cierre de un año pesado.
El evento como experiencia, no como producto
Uno de los aciertos del Última Peda Fest fue no intentar ser algo que no es. No buscó parecer un festival masivo ni una producción desbordada. Apostó por una escala humana, por un ritmo llevadero y por una sensación de “aquí estamos todos juntos en esto”.
Desde nuestra trinchera, también fue significativo el intercambio con el equipo, las colaboraciones aceptadas en redes y la apertura a generar contenido desde dentro. Eso habla de un evento que entiende que hoy la experiencia no termina cuando se apagan las luces, sino cuando la conversación continúa.
El Lado B, desde el terreno
Para El Lado B, el Última Peda Fest 2025 representó algo más que una cobertura. Fue un ejercicio de presencia: estar, observar, documentar y conversar. No como fans, no como espectadores pasivos, sino como un medio que empieza a ocupar su lugar dentro de la escena.
Las fotos ya están publicadas, las colaboraciones siguen activas y los clips vienen en camino. Todo eso es resultado de haber estado ahí, cansados, sí, pero convencidos de que vale la pena narrar lo que pasa cuando la gente se junta a reírse de la vida.
Cerrar el año así
Al final de la noche, el cansancio no pesó. Fue de ese cansancio bonito que llega cuando sabes que hiciste lo que tenías que hacer. El Última Peda Fest no prometió cambiar el mundo, pero sí ofreció algo igual de valioso: un espacio para soltar, para compartir y para cerrar el año con dignidad y carcajadas.
Y a veces, eso es más que suficiente.
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